viernes, 15 de abril de 2011

Trampas del Destino - CAPÍTULO 30

Melissa ni llegó a animarse mucho con la idea de haber alta, pues el médico había avisado de inicio que ella no podría quedar sola, y eso la desanimara. Kelsey no retiró la restricción a la visitas de Thomas, y Melissa insistió en no ver a su hermano. Todos los días ella llamaba Thomas y quedaba un largo tiempo conversando con él. Saori solía visitarla todos los días y quedaban conversando sin mirar las horas. Saori había aprendido a quedar lejos del trabajo y dedicar un tiempo de su vida a la personas que amaba.

De posesión de todos los resultados de los exámenes, el médico concluyó que era posible dar el alta para Melissa, pero necesitaba de garantías de que ella tendría compañía 24 horas por día. Saori conversó con ella, proponiéndola que quedara en su casa. Melissa no quiso de inicio, pero tuvo que concordar, no tenía condiciones de pagar alguien para quedar con ella en su apartamento. Saori a acomodó en el cuarto al lado del suyo.

Melissa continuaba a telefonear para Thomas, y le pidió que viniera a visitarla, pero él había dicho que no lo haría para ahorrar Saori de problemas. Thomas ha contado a la Melissa que la amiga de su hermana pagaba sus abogados, si aún lo recibiera en su casa, empeoraría la situación con Kelsey. Thomas le dijo que deseaba que Saori y Kelsey se entendieran, pues sabía lo cuánto el amor de ellos era profundo. Melissa no tuvo otra opción del que aceptar.

Melissa continuaba negándose a recibir Kelsey, aún cuándo Saori insistió, ella no cambió de opinión. A los pocos los recuerdos le iban volviendo, y ella percibió que necesitaba tomar coraje de hacer lo que era correcto. Saori entró en el cuarto, dispensando la enfermera.

— ¿Como está sintiéndose, Melissa?

— Bien, la única cosa que me desanima un poco es esa dieta. Si no hubiera la esperanza de poder cambiar la alimentación con el tiempo, yo me suicidaría.

— Voy a tener que concordar que con todas estas restricciones, queda difícil tener placer en comer, pero busque acordarse que existen personas que no tienen nada.

— Sólo de acordarme que yo estoy viva, ya siento ganas de comer. Saori, el juicio de Thomas está cerca, ¿no?

— Será en diez días.

— Él me había dicho que está próximo, pero no quiso decir la fecha exacta. ¿Usted cree que él será condenado?

— Él consiguió un testigo importante, tal vez el juez se convenza de su inocencia.

— Él me contó lo del testigo, pero dijo que cree que no será el suficiente. ¿Mi testimonio ayudaría?

— ¡El suyo! — Saori quedó aturdida, cogida de sorpresa.

— Sí. Yo me acordé del accidente, con detalles... horribles... Yo vi Thomas en el coche, en el asiento del pasajero. Yo me acuerdo del rostro del chico que estaba dirigiendo, puedo reconocerlo. Había dos atrás, que huyeron, el muchacho del volante estaba herido y Thomas lo retiró del coche. Los dos salieron por la puerta del conductor. ¿Mi testimonio beneficiaría él?

— Pienso que sí.

— ¿Aún hay tiempo para incluirme como testigo?— preguntó Melissa, ansiosa. — Me gustaría hacer eso por él.

— Voy a conversar con los abogados. Usted tendrá que enfrentar Kelsey.

— Lo sé. Eso es más fácil del que enfrentar mi conciencia se Thomas quedara en la prisión a pagar por un crimen que no cometió. Como mínimo, yo tengo la obligación de hacer un poco del mucho que él hizo por mí.

— Veré eso, si fuera posible el abogado le buscará.

— Gracias, Saori.

Los días antes del juicio fueron largos para Thomas, quería que se pasaran inmediatamente, viniera el juicio y todo fuera decidido. A la vez, deseaba que el tiempo parara y el juicio no llegara, para continuar en libertad. Tenía miedo de no conseguir probar su inocencia y volver a la prisión.

Angelos bien que había intentado convencer Marina a no ir hasta el tribunal, pero no consiguió, tuvo que llevarla. En momentos más tensos, ella apretaba Mark contra el propio cuerpo, encogiéndose en los brazos de Angelos, que la abrazaba el tiempo entero. Tayla estaba al lado de ellos y, por varias veces, cogió Mark y salió para dar una vuelta con él. Saori estaba con Kelsey, había intentado hacer con que él no viniera, pero fuera vanamente. Su gran miedo era de la reacción de él al ver la hermana prestando testimonio.

Thomas se sorprendió con la frialdad de Nikki durante su testimonio, el abogado de Kelsey hizo incontables preguntas con duplo sentido, en una tentativa de dejarlo constreñido. Nikki se mantuvo impasible, relatando lo que era importante para el caso y dejando sin respuestas preguntas innecesarias. El abogado de Thomas se quejó varias veces al juez sobre el comportamiento inadecuado del compañero, y el juez llegó a tomar la iniciativa de reprender el abogado de Kelsey por las preguntas inútiles y con objetivo de constreñir el testigo.

Al escuchar el nombre de Melissa, Thomas heló... ¿lo que ella estaba haciendo allí?¿Se había recordado del accidente?¿O venía a contar la versión de Kelsey?Se sintió traicionado, quedó imaginando si ella se había mostrado tan agradable con él sólo para engañarlo, para saber de él en que pie ellos andaban con la defensa para montar una acusación perfecta. No pudo evitar las lágrimas. Kelsey perdió el control y tuvo que ser retirado por los guardas. Saori quedó con él.

Cuando Melissa comenzó el relato del accidente, las lágrimas de Thomas aumentaron, él estaba imaginando lo cuánto era doloroso para ella recordar tan vivamente aquellos momentos horribles... lo que ella realmente había pasado... En aquella noche él no se había percatado del que exactamente hubo acontecido con ella porque el amigo estaba herido, y él le socorrió. Ahora, oyendo ella relatar la escena, él la revivía de otra forma, él propio comenzó a recordar algunos detalles que habían caído en el olvido.

Marina necesitó salir para amamantar Mark, Angelos la acompañó y consiguió convencerla a hacer eso en el coche, para evitar algún encuentro con Kelsey, que debería estar vagando por aquellos pasillos. Ella estaba nerviosa, quedaron por allí, Tayla había prometido venir a avisarles cuando el juez fuera proferir la sentencia. Acomodaron el bebé en el banco trasero y ella acostó la cabeza en el hombro de Angelos, derramando las lágrimas que había conseguido contener hasta ahora. Algún tiempo después, Tayla llegó junto a la ventana del coche.

— En diez minutos el juez irá a pronunciarse. ¿Quieren que yo me quede aquí con Mark?Él está durmiendo.

— ¿Usted se importa?— preguntó Angelos

— De forma alguna.

Los dos retornaron para el interior del tribunal. Al ver Thomas salir esposado, Marina perdió el control, llorando convulsivamente y escondiendo el rostro en el pecho de Angelos. Él la condujo para cerca de Thomas.

— Son sólo cuatro meses, Marina — dijo Thomas —, quede tranquila, usted tiene un hijo que te necesita mucho.

— Yo había prometido que no dejaría usted volver para allá — repuso ella.

— No tiene importancia, las dos cosas para las cuales yo quería la libertad, ya acontecieron — él sonreía — He tenido la felicidad de ver Mark nacer y Melissa despertar. Yo no quiero que usted vaya hasta allá, es poco tiempo, me espere en casa. Por favor.

— Si es lo que quieres... Pero eso no es justo, usted ya quedó tanto tiempo allá...

— Conseguí probar mi inocencia, pero yo tenía responsabilidad con aquel coche, era mío. Indirectamente soy responsable pelo que acontece cuando una otra persona lo está dirigiendo. Tengo que pagar por eso.

— Pero ya fue tanto tiempo...

— Faltan esos cuatro meses... Sea fuerte mi hermana.

Los guardias lo llevaron, y ella volvió a enterrar el rostro en el pecho de Angelos.

Después del juicio, Saori y Kelsey marcaron la fecha de la boda, Kelsey hizo las paces con Melissa. Nirmala y Austyn también marcaron la boda, pero para el año siguiente.

Saori tenía sólo dos meses para prepararse para la boda, Kelsey había querido que fuera luego, y ella también así lo deseaba. Como pretendían hacer una ceremonia simple sólo para los amigos más llegados, no sería tan complicado así.

Por iniciativa propia, Kelsey había buscado Marina y le pidió disculpas por sus actitudes mientras pensaba que era Thomas que conducía el coche en aquella noche. Melissa no podía salir de casa, entonces había pedido que Marina a visitara, deseaba conocer Mark y tener noticias de Thomas, que Angelos visitaba todas las semanas.

La boda fue por la mañana, y Kelsey y Saori ofrecieron un almuerzo para los amigos, el bolo sería cortado en medio de la tarde. Como todos se conocían, formaban pequeños grupos, que cambiaban conforme el rumbo de las conversaciones. En el inicio de la tarde, Kelsey dio por falta de la hermana, y se acordó que ella aún estaba en estado delicado, probablemente se había recogido al cuarto para descansar.

Silas dio por falta de Nikki, primero lo buscó discretamente, y después, abiertamente.

— Yo no encontré Nikki — dijo Silas.

— Él no es un niño — repuso June —, no hay necesidad de preocuparse.

— No es normal él haber ido sin decirnos nada.

— Deje él, Silas, usted sabe que a él no le gusta ese tipo de reunión.

Silas se calló, pero no estaba satisfecho. Marina y Angelos estaban un poco molestos por ser el día de visita en el presidio, pero Thomas había dicho que Angelos no debería ir, que quedara con Marina en la boda, acataron.

Cuando Saori lanzó el buquê, él cayó en el regazo de Tayla, que dio una carcajada y se puso de pie.

— Deseo que eso no sea una muestra de su boda, porque con el buquê usted fue un desastre, erró feo.

Ella caminó hasta Marina, entregándole el buquê.

— Esa es la próxima a casar, después es Nirmala... y se acabaron las bodas.

— Aún iré en su boda, Tayla — espetó Saori.

— En mis otras vidas... tal vez.

* * * * * *

Nikki cogió la mano de Thomas entre las suyas.

— ¿Tengo motivo para quedarme celoso de esa chica que acabó de salir de aquí?

— No, Melissa es sólo una amiga — replicó Thomas.

— Deseo que sí...

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