lunes, 11 de abril de 2011

Trampas del Destino - CAPÍTULO 29

Nirmala entró en la sala de Saori trayendo las carpetas de Milly.

— Más tranquila ahora, Saori?

— Un poco. Estoy preocupada con Kelsey, él no va a aceptar que Thomas continúe a ver Melissa, pero ella quiere ver el chico. Eso aún va a rendir mucha confusión...

— Bien que su prometido podía ser un poco menos cabezota!

Saori rió, era divertido ver Nirmala, siempre tan tranquila, irritada con alguna cosa.

— Mande Austyn hablar con él, su novio es la única persona que yo conozco que es capaz de hacer Kelsey raciocinar.

— Estoy pensando seriamente en el asunto. ¿El médico ha hablado en dar el alta para Melissa?

— Aún no, él depende de exámenes más profundizados para evaluar el estado real de ella. — repuso Saori — Parece bien, pero Kelsey me contó un poco del cuadro inicial de ella... fue horrible...

— ¿Lo que exactamente le ocurrió a ella?

— Melissa quedó prensada entre el coche y el muro, tuvo fracturas múltiples en ambas piernas, pero están consolidadas, fueron realizadas sesiones intensivas de fisioterapia – no sólo por esas fracturas, pero por la inactividad de ella durante todo ese tiempo – eso, probablemente, está resuelto. Lo que preocupa es el resto del que aconteció. Ella perdió tres quintos del intestino, más de la mitad de los pulmones, buena parte del estómago, el hígado, el bazo, dos tercios del páncreas... ¿Será que ella podrá tener una vida normal en esas condiciones?¿Será que podrá sobrevivir fuera del hospital?

— ¿Ella estaba conectada en máquinas?— preguntó Nirmala.

— No, sólo estaba acostada en la cama.

— ¡Entonces es claro que podrá salir del hospital! Vida normal... probablemente tendrá restricciones, pero si ella está bien, por lo que usted me contó, creo que retomará la vida que llevaba, sólo modificando algunas cosas.

— Espero que sí... para el bien de ella propia y de Kelsey.

— Irán a visitarla después?

— No, sólo mañana.

Nirmala le lanzó una mirada de reproche, pero se mantuvo callada.

A finales de la tarde el médico pasó en el cuarto para ver Marina y Mark, dándoles el alta. Volvieron a casa, y Thomas dejó la pareja sola con el hijo, recogiéndose a su cuarto.

— Tenemos tiempos difíciles por adelante — dijo Marina. — El juicio, no poder visitar Melissa... Creo que le voy pedir a Saori que venga a contar para él como la chica está.

— Buena idea, Marina, tal vez alivie un poco el sufrimiento de él. A él le gusta la chica — comentó Angelos.

— Angelos... usted ya sabe...

— Sí, pero eso no lo impide de le gustar a ella... ¡de otra forma del que esa que usted imaginó ahí!

Ella apoyó la cabeza en el hombro de él, estaban sentados codo con codo en la cama, Mark en los brazos de ella. Marina miró con ternura el rostro de su hijo.

— Ni yo misma creo que llegué a pensar en asesinarlo...

— Yo jamás le perdonaría.

— Con toda la razón — repuso Marina. — ¿Como es posible quedar tan feliz con una cosa que no se quería?Que se evitó que aconteciera... En el primer instante en que leí el resultado del examen, quedé feliz... cuando empecé a pensar, es que me desesperé.

— Ese era nuestro destino, fue por eso que aconteció. Yo soñaba en construir una familia con usted, pero muchas veces creí que usted no sería capaz de hacer eso. Usted siempre vivió para el trabajo, lo colocaba por encima de todo.

— Hasta él entrar en nuestras vidas. Dejé mucha cosa por la mitad y sin hacer para cuidar de él antes mismo que naciera. Ahora, ¡Saori que me olvide!

— Yo no te imaginaba una madre así...

— Ni yo.

Ella irguió la cabeza, buscando los labios de él. Angelos la abrazó con cuidado, envolviendo madre y hijo en el mismo abrazo.

Thomas se encogió en la cama, abrazando Tammy, se preguntaba como iba a vivir sin ver Melissa. Vivía una vida sin objetivos, mientras no fuera juzgado no podía hacer nada... no veía futuro por el frente. Durante tres meses había tenido un objetivo para despertar: ir hacia Melissa, contarle las novedades del día... ahora... Se sentía inmensamente feliz por verla bien, por Marina estar en casa con Mark, pero faltaba alguna cosa en su vida...

Nikki estaba acostado en su cama pensando en la conversación que había tenido con June por la mañana. Ella le había dicho que almorzaría con Silas, ¿cuánto del que conversaron ella había contado para el marido?La reacción de Silas el día anterior cuando él le había contado de su relación con Thomas había dejado claro la posición del hermano sobre el asunto. Había quedado disgustado con eso, sabía que se Thomas fuera una chica, a Silas no le importaría. Estaba tan perdido en sus pensamientos, que no oyó las batidas en la puerta, Como los niños estaban durmiendo, Silas no quise hacer más ruido y experimentó el trinco. No estaba cerrada. Abrió y entró. Le dolió la tristeza que vio estampada en el rostro de su hermano.

— Yo necesito conversar con usted, Nikki.

Nikki se sentó en la cama, encarando su hermano, temía lo que él pudiera hablarle.

— Voy a salir de aquí, ya estoy buscando un apartamento. — dijo Nikki, intentando adelantarse, para facilitar a su hermano.

— Nosotros no queremos eso — repuso Silas con firmeza. — Nos gusta que usted viva con nosotros. No fue la mejor manera de usted haber vuelto a casa, pero es muy bueno que estemos juntos nuevamente. Se fueras, lo echaremos de menos.

— Va a ser mejor, Silas.

— No, Nikki, no será. ¿Acuerda del día que yo le conté que June estaba embarazada?Usted reaccionó de la misma forma que yo, ayer. El día siguiente, dije una serie de cosas horribles acerca de ella. Una semana después, cuando la madre de ella descubrió y llamó la nuestra, contando, y yo llevé aquella llamada de nuestro padre, usted me consoló. El día en que papá me entregó el cheque para pagar el aborto, usted discutió con él, me arrastró para fuera de nuestra casa y fuimos hacia la casa de June. Usted enfrentó el padre de ella y lo obligó a dejarme conversar con ella. Usted odiaba June, aún así consiguió entender mi amor por ella. Pero necesitó de un tiempo para eso. Es lo que yo necesito ahora, Nikki. Un tiempo para entender.

— Era sólo celos que yo tenía que usted.

— Yo también soy celoso de usted, Nikki. Usted es capaz de darme ese tiempo que yo preciso?

— Por supuesto.

Entre lágrimas, los dos se abrazaron, uno deseando ser comprendido, el otro deseando comprender.

— Quede, — pidió Silas — ni que sea sólo por los niños.

— ¿Seguro?

— Sí.

— De momento yo quedo, pero no será para siempre...

— Yo sé. Cuándo te vayas, que sea por otro motivo.

Saori quedó impresionada con la apariencia de Melissa, el día anterior ella aún parecía frágil, hoy estaba... difícil definir... pero parecía estar muy bien. Kelsey seguía atrás de Saori, parecía andar con miedo de entrar en el cuarto.

— ¡Buenos días, Melissa! — saludó Saori — ¿Como está?

— Buenos días, Saori.

— Hola — dijo Kelsey.

— Vaya a conversar con mi médico — Melissa lo miraba a los ojos — y retire todo lo que usted ha dicho ayer, yo quiero continuar a ver Thomas.

— Yo no voy a permitir.

— Usted no puede comandar mi vida.

— No voy a dejar aquel asesino llegar cerca de usted otra vez.

— No?— la pregunta de Melissa contenía una amenaza deliberada.

— No — la enfrentó Kelsey.

— ¡Bueno! él no entra en ese cuarto, y usted tampoco. Sal.

— Melissa...

— Yo mandé que salga de mi cuarto.

— Oiga...

— ¡Salga de aquí! — lo interrumpió Melissa

— Usted no puede...

— Kelsey, haga lo que ella está diciendo — pidió Saori con voz calma. — Es mejor.

Kelsey sintió la mano de Saori cogiendo su brazo, transmitiéndole serenidad, miró para el rostro de ella y encontró una sonrisa comprensiva y en los ojos una expresión que le decía que todo quedaría bien. Él bajó la cabeza y salió del cuarto.

— ¿Lo que has dicho es verdad o sólo una tentativa de presionarlo?— preguntó Saori.

— Yo estoy furiosa con él. Kelsey no tiene el derecho de querer controlar quién me visita o no. Yo estoy lúcida, puedo hacer estas elecciones sola. ¿Por qué él tiene toda esa rabia de aquel chico?

— A causa del estado en que usted ha quedado — explicó Saori. — Ya fue peor, él había jurado de muerte el muchacho, tuvimos una discusión fea, pero conseguí hacer él desista de esa locura. Pero él aún siente un gran odio de Thomas.

— Thomas no es el culpable del accidente.

— Él dice que no.

— ¿Usted cree en eso?

— Sí, yo pienso que Thomas sea inocente. Él siempre fue un muchacho responsable.

— Usted me ha dicho que es amiga de la hermana de él. ¿Puede darme un número de teléfono en que yo pueda al menos hablar con él?Sí Kelsey no permitir que él venga hacia aquí, lo llamaré.

— Desde luego que sí, Melissa. Marina me llamó anoche, pidiendo para que yo la llamase después de esa visita para darles noticias de su estado para ellos. Quedará mucho más satisfecha si usted misma llamar.

Saori anotó el teléfono de la casa de Marina y lo entregó para Melissa.

— Me voy por Kelsey, él debe estar pasando un malo rato. Lo ha hecho por creer que sería lo mejor para usted. ¿Estoy incluida en las visitas prohibidas?

— No, puede continuar viniendo, — Melissa sonreía — pero no recibiré Kelsey si él no retirar la restricción a Thomas.

Se despidieron con besos en la mejilla y Saori fue buscar Kelsey, encontrándolo a la puerta del consultorio del médico, lo que la llenó de esperanza.

— Va a hacer lo que ella le pidió?— preguntó Saori.

— Prefiero no verla del que dejar que el maldito llegue cerca de ella. Quiero saber si él ya tiene previsión de alta.

Saori suspiró, vendrían tiempos difíciles.

Angelos ya había perdido la cuenta del número de veces que Marina había mirado hacia el reloj, y de allí hacia el teléfono. Ella sabía que Saori ya debería haber vuelto del hospital hace mucho tiempo, ¿por qué no había llamado dando noticias?¿Será que la chica no estaba bien?Cada minuto que pasaba, su corazón quedaba más apretado. El toque estridente del teléfono a asustó.

— ¿Diga?

— Hola, ¿es Marina?

— Sí, soy yo.

Marina quedó curiosa, ¿quien sería?No había reconocido la voz, pero la persona sabía su nombre.

— Yo soy Melissa.

Marina estremeció. Angelos percibió que la llamada era alguna cosa muy seria, se aproximó de ella y la abrazó.

— ¿Como usted está?— preguntó Melissa — ¿Y Mark?

— Estamos bien, él está durmiendo. Está muy bien para un bebé prematuro.

— Me gustaría hablar con su hermano. ¿Puedo?

— ¡Por supuesto! Voy a llamarlo.

La expresión de sorpresa en el rostro de Marina había dejado Angelos curioso, era alguna cosa grave, pero por el visto, buena. Ella alejó el auricular y se volcó para él.

— Avise Thomas, es Melissa, y ella quiere hablar con él.

Angelos quedó aún más sorprendido que ella, pero fue inmediatamente llamar el muchacho. Batió en la puerta del cuarto de él. Thomas levantó de un golpe de la cama y abrió la puerta. Traía el rostro marcado de llanto y una expresión preocupada.

— ¿Lo que fue?

— Cálmate, está todo bien. Teléfono para usted, es Melissa.

Thomas quedó parado, sin acción, sólo mirando para Angelos.

— Eso es serio — dijo Angelos — Vaya a atenderla, ella está en el hospital, no puede quedar horas esperándote.

— Angelos...

— Es verdad, vaya a atender.

Thomas siguió para la sala, cogió el aparato con las manos trémulas.

— Hola... — dijo él con la voz temblorosa.

— Hola, Thomas. Le he dicho hasta mañana, y siempre he cumplido lo que digo. ¿Todo bien con usted?

— Sí. ¿Como usted está?

— Muy bien, el médico debe liberarme en dos semanas.

— Eso es muy bueno. ¿Kelsey sabe de esa llamada?

— No, Saori me dio el número. Yo me he peleado con Kelsey.

— No debería, él quiere su bien, está preocupado con usted.

— No se preocupe, Thomas, yo me arreglo con mi hermano.

— Perdone él, está actuando así porque te ama.

— Cuando aconteció el accidente, yo no hablaba con él hacía más de un año. No se culpe por nuestros malos ratos, hace años que ellos acontecen.

— Entonces aproveche la oportunidad para aproximarse de él, es su hermano. El único que usted tiene.

— Agradezco su consejo, Thomas.

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