viernes, 8 de abril de 2011

Trampas del Destino - CAPÍTULO 28

Marina amamantaba Mark. Suaves rayos de sol penetraban en el cuarto, pintando un cuadro de serenidad. Cuando él se dio por satisfecho, dejó el seno de su madre y adormeció. Angelos estaba sentado al lado de ella, abrazándola.

— Thomas, ¿usted llama mis amigas avisando del nacimiento de él?— pidió Marina.

— Sí.

— En la agenda del teléfono están los números de ellas. Es mejor que lo haga eso en el pasillo, para no despertarlo.

En respuesta, Thomas sólo sonrió y salió del cuarto.

— ¿Lo que usted quiere decirme?— preguntó Angelos.

— ¿Fue tan obvio así?

— Tengo certeza que él también entendió.

— Ahora que vosotros no tienen más la disculpa de ahorrarme de preocupaciones, quiero saber donde han ido todos los días y lo que aconteció ayer. Él había llorado, y mucho... además de estar agitado. Percibí que él estaba feliz. Quiero saber lo que está aconteciendo.

— Espere él volver, prefiero que él mismo le cuente.

Thomas tardó un poco para volver, y así que entró, Marina le disparó las preguntas. El muchacho miró Angelos, no tenía certeza se debería contar todo. Angelos cogió el hijo de los brazos de Marina y lo colocó en la cuna, siguiendo en la dirección de la puerta.

— Thomas, cuente todo lo que aconteció para su hermana, no le omita nada. — dijo Angelos — Ella está bien, y sólo quedará tranquila se sepa de todo. Esa es una conversación sólo de vosotros, voy a tomar café.

Él salió del cuarto. Thomas se aproximó de la hermana, abrazándola fuertemente, se sentó a su lado, cogiendo su mano y comenzó a contar sobre sus visitas la Melissa, su encuentro con Kelsey y que Melissa había despertado el día anterior.

Kelsey y Saori estaban a camino del hospital para visitar Melissa cuando Thomas llamó. Saori atendió el teléfono aprensiva, pues había visto que era una llamada de Marina, y al oír la voz de él su corazón quedó apretado. Todavía se alivió totalmente al escuchar la noticia de que todo estaba bien. Ella preguntó algunos detalles sobre cómo todo había corrido, sobre el estado de salud de la madre y del hijo, terminó con votos de felicidad para los padres y avisando que pasaría por allá aún en esa mañana.

— Marina ganó el bebé, está todo bien.

Kelsey se mantuvo en silencio, había oído que fuera el maldito que había llamado. No tenía nada de bueno para decir, entonces era mejor quedar callado, de lo contrario discutiría con Saori.

— Le voy a contar eso a la Melissa — dijo Saori. — A ella le gustará.

— No haga eso — amenazó él.

Entraron en el hospital sin intercambiar más ninguna palabra. Melissa estaba despierta y una enfermera los condujo hacia el cuarto de ella.

— ¡Buenos días, Melissa! — saludó Saori — ¿Como te sientes?

— Buenos días, Saori. Hola, Kelsey.

Él sólo ladeó la cabeza en respuesta al saludo de ella.

— Estoy mejor que ayer — dijo Melissa —, pero sigo con vértigos, no consigo quedar en pie sola. Sentada está bueno.

— Despacio usted vuelve al normal — la animó Saori —, sea paciente.

— Sí. Tras dos años es mejor no tener prisa. ¿Vosotros están bien?

— Sí — repuso Saori.

Conversaron algún tiempo, manteniéndose en campo neutro, más Melissa y Saori hablaban, Kelsey poco dijo. Saori no quiso contrariarlo hablando sobre Marina, aún discordando, pero no tenía ganas de se indisponer con Kelsey por poca cosa, tenía el presentimiento de que vendrían tiempos difíciles para la relación de ellos. Quedaron poco más de media hora con Melissa y entonces se fueron. En el aparcamiento del hospital pararon al lado del coche, mirándose fijamente, sólo entonces Saori se dio cuenta de la angustia que Kelsey estaba sintiendo. Tocó su rostro.

— ¿Lo que fue?— ella preguntó.

— ¿Será que todo volverá a ser como era antes?

— Su hermana va a recuperarse, Kelsey, pero aún llevará algún tiempo.

— ¿Quedarán séquelas?Ella perdió buena parte de las vísceras, ¿conseguirá vivir fuera de un hospital?

— Sólo el tiempo nos mostrará como las cosas quedarán — repuso Saori. — Lo que no podemos es perder la fe, recibimos un milagro. Ella parece estar bien, y está animada para retomar la vida.

— Y eso es lo que más me preocupa... ¿y si no pudiera retomar la vida que llevaba?

— Sabiendo de todo que pasó, creo que ella quedará feliz con cualquier cosa que le acontezca. Melissa me pareció tener coraje para enfrentar cualquier dificultad.

— Sí. ella es capaz de llevarlo bien — reflexionó Kelsey.

— Yo voy directo al hospital ver Marina, creo que no irá conmigo.

— ¡De forma alguna! De aquí yo sigo solo, gracias por todo lo que usted ha hecho por mí, Saori.

— Lo único que he hecho es amarlo, no más del que eso.

— Es más del que yo merezco. Si no fuera por usted, Melissa no estaría así. Tengo sólo mi amor para ofrecerte en cambio.

— Es sólo lo que quiero — repuso Saori.

Se despidieron con un beso enamorado. Saori observó él alejarse con una tristeza pesándole en el corazón, deseaba que él abandonara el odio que sentía por el accidente de la hermana. Sabía que se Thomas probara la inocencia, ese odio sería transferido para el culpable, Kelsey parecía dispuesto a mantener esa postura para siempre. Saori tenía miedo de que eso impidiera una reconciliación con la hermana. Kelsey ya le había contado que ambos no se hablaban desde el accidente de los padres en función de la obstinación de él en no aceptar que fuera una fatalidad y quedar intentando encontrar culpables. ¿Como Melissa reaccionaría al ver en él esa misma actitud en relación al propio accidente?

Con esos pensamientos tristes Saori entró en el coche y pidió al conductor que a llevara para ver Marina. En el camino trató de alejarlos, estaba yendo al encuentro de alguien pleno de alegría, no tenía el derecho de llegar allá con esa tristeza. Nirmala fuera la primera a llegar, Tayla y June quedaron de venir a la tarde, haciendo una escala en la empresa.

Tras dejar Saori en el aparcamiento, Kelsey volvió para el interior del hospital decidido a hablar con el médico de Melissa. Como el doctor fuera verla, Kelsey tuvo que esperarlo por un largo tiempo.

— Buenos días, Kelsey — dijo el médico. — Acabo de hacer algunos exámenes clínicos en su hermana. El estado de ella es mejor del que podíamos esperar, pero sólo voy a liberarla de aquí después de los exámenes de laboratorio que solicité, lo que debe llevar más de una semana.

— No tenemos prisa, lo que importa es que sea hecho el mejor para ella.

— ¿Melissa vivía sola?

— Sí.

— No sería recomendable que ella quedara sola ahora, por lo menos en esos primeros tiempos.

— Veremos lo que puede ser hecho — respondió Kelsey con sequedad.

— Creo que ella aceptará bien la situación, me parece dispuesta a comprender que el ocurrido cambio su vida. ¿Por qué usted estaba esperándome?

— He venido a prohibir en definitivo la visita de aquel muchacho. Si yo no sea atendido, voy a tomar providencias más serias en relación a eso. Tengo el derecho de pedir que ciertas personas no se aproximen de mi hermana, soy el responsable por ella hasta el señor declararla de alta.

El médico dio una sonrisa condescendiente, sabía que no era momento para cualquier tipo de discusión.

— Será atendido — repuso el médico con frialdad.

— Hasta mañana.

— Hasta.

— ¡Marina, él es muy gracioso!

Marina miraba, incrédula, la amiga. Tayla había entrado, apenas le había dicho hola y fuera hasta la cuna, cogiendo Mark con una intimidad de quien viviera cargando un niño, y estaba con él hasta ahora, más de media hora después. June, sentada al lado de Tayla, lo había cogido un rato, pero Tayla inmediatamente lo había arrebatado de vuelta.

— Estoy muy feliz — dijo Marina —, todo de bueno que podía acontecer en mi vida, aconteció un único día. ¿Ya supieron de la hermana de Kelsey?

— Sí, Saori nos contó — repuso June. — ¿Usted cree que eso mejora la situación de Thomas?

— Tal vez no cambie nada en el juicio, pero él estaba desesperado en verla en aquel estado, eso lo alivió. Él sufría mucho más por saber cómo ella estaba que por estar en la prisión.

— Creo que el testimonio de Nikki sea el suficiente para probar su inocencia.

— No tengo certeza, pero la cinta estaba totalmente inutilizada, no servirá para nada.

— Si el testimonio no sea el suficiente — observó June —, Nikki va a culparse mucho por haber tirado aquella cinta en el desagüe con miedo de ser visto con Thomas. ¿Su hermano le contó lo que más habían filmado?

— No.

— Todas los “juegos” que hicieron en el baño del bar antes de quedaren en ir a la casa de los otros chicos. Fue por eso que Nikki se libró de la cinta.

— ¿Silas ya sabe?— preguntó Marina, aún preocupada con las consecuencias de esa decisión de Nikki.

— Él conversó con Nikki ayer y después me contó, quedó chocado. Creo que va a llevar un tiempo para él entender. No se han visto hoy por la mañana, tuve la impresión de que Silas evitó encontrarse con Nikki, pues salió más temprano que de costumbre. Llamé Nikki para conversar conmigo en la empresa, él me contó varias cosas. Después fui almorzar con Silas, creo que él necesita de apoyo ahora.

— Es un momento difícil para él — repuso Marina.

— ¿Lo que usted me dice de nuestra amiga allí?— June señaló Tayla

— Tengo miedo de que ella no quiera siquiera entregarme Mark para amamantarlo.

Las tres rieron.

— Me excedí, ¿no?— Tayla sonreía.

Marina cogió el hijo y lo acurrucó junto a su cuerpo, ofreciéndole el seno, y él ya empezó a mamar.

Angelos aprovechó la visita de Tayla y June la Marina para llevar Thomas al hospital, no quería dejar el muchacho ir solo, tenía miedo del que Kelsey fuera hacer ahora que la hermana había despertado. Como siempre hacían, Angelos quedó en el coche y Thomas entró solo. Hoy él no fue directo para el cuarto de Melissa, primero buscó el médico.

— Buenas tardes.

— ¿Buenas tardes! Que bueno que vino, ella está preguntando por usted desde la mañana.

— ¿Como ella está?

— Muy bien para quien estaba en aquel estado, más detalles sólo después que yo tenga todos los exámenes en mano.

— ¿Alguna cosa grave?

— Aparentemente, no.

— ¡Gracias a Dios! Voy a tener que contar para ella quien soy yo.

— Kelsey ya le dijo que fue usted que la atropelló. — dijo el médico — Ella no se acuerda del accidente. Yo aconsejo que usted no hable nada, es mejor que ella acuerde sola, que no sea forzada a recordar. Eso podría ser perjudicial.

— Está bien, dejamos las cosas así. Pero cuando ella esté bien, quiero que ella sepa que el coche era mío, pero yo no lo estaba conduciendo.

— Sí, más tarde. Kelsey exigió que yo impidiera sus visitas.

— ¿Es decir que no puedo más verla?

— Infelizmente, mismo discordando de él, tendré que cumplir eso. — dijo el médico — Ella está ansiosa para verlo, voy a permitir esa visita de hoy, hasta porque usted prometió para ella que volvería, pero tendrá que ser la última. Es mejor evitaros un enfrentamiento con Kelsey en ese momento, puede perjudicar la recuperación de Melissa. Pido que usted diga a ella que fue prohibido de visitarla, será mejor.

— Está bien. Voy a verla — dijo Thomas mientras las lágrimas caían de sus ojos.

Él se levantó y siguió para el cuarto de Melissa, pero ahora, con ella despierta, no tuvo coraje de entrar directo como siempre hacía, batió en la puerta.

— ¡Entre! — ella dijo y al ver el rostro de él en la puerta, sonrió. — ¡Usted! ¡Que bueno! Está llorando otra vez... ¿Por que?

Él entró despacio, parando un poco distante de la cama, donde ella estaba sentada.

— Felicidad. — respondió — Mis lágrimas, desde ayer, son sólo de felicidad.

Ella le extendía los brazos, invitándolo para un abrazo. Thomas hesitó un poco, pero acabó aceptando la invitación y a abrazó.

— ¿Toda esa alegría es sólo por verme despertada?

— Eso sería el suficiente, pero tiene más una cosa: mi hermana ganó el bebé esta noche.

— Mark, ¿no?¿Como ellos están?

— Corrió todo bien, están óptimos, tanto ella cuanto el bebé. ¿Como es que usted sabe el nombre?

— Debe haber sido usted que me contó mientras me visitaba. — respondió Melissa. — Ya sé que usted venía todos los días y quedaba conversando largo tiempo conmigo, después leía los libros que me gustaban. Gracias por tener me ayudado a despertar.

— Era lo que yo más quería en la vida.

— Espero que continúe siendo mi amigo. Ya sé que Kelsey no quiere, pero él no puede comandar mi vida.

— Él le ha dicho quién soy yo — dijo Thomas.

— Sí, pero eso no importa.

— Él prohibió mis visitas. Esa será la última, he venido a despedirme de usted.

— ¡No!

Ella empezó a llorar. No sabía decir porque, pero no quería dejar de ver el muchacho. Él volvió a abrazarla.

— Tranquila, Melissa. No es hora de pelear con su hermano, deje las cosas así de momento.

— ¡Él no puede mandar en mi vida!

— Es mejor que sea así ahora. Todo eso está siendo difícil para él también, ¿sí?Luego yo seré juzgado y, probablemente, volveré a la prisión. Todo va se arreglar, y cuando yo salir de allá, te busco. Yo prometo.

— Usted es inocente...

— Aquel coche era mío, pero yo había bebido en aquella noche, y entregué las llaves para un amigo. Si yo no conseguir probar eso, seré condenado.

— Yo no acuerdo del accidente...

— Ni debe... fue horrible, es mejor que olvide. Obedezca su hermano, él sólo quiere su bien.

— Me deje un número de teléfono...

— No. Hasta cualquier día.

— Hasta mañana.

— Yo no volveré, Melissa. Es para su bien.

Él dio la espalda para ella y salió. La echaría de menos desesperadamente, pero tenía que obedecer al médico y... era mejor así, tenía dudas de que el testimonio de Nikki fuera el suficiente para convencer el juez de su inocencia.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

hostgator coupon codes