viernes, 1 de abril de 2011

Trampas del Destino - CAPÍTULO 26

La cirugía de Li Zheng fue bien sucedida, por precaución el médico lo había dejado en el hospital durante el final de semana, pero en la segunda feria por la mañana ya le dio el alta. Tras una semana, el tapón fue retirado y él puede ver el rostro de su sobrino por primera vez tras tantos años... se emocionó, el muchacho era una copia fiel de la madre... El recuerdo de su hermana y de todo que ella había sufrido le arrancó un suspiro profundo, preocupando Nirmala.

— El señor está bien, tío?

— Sí, pequeñita flor... sólo me emocioné al ver Austyn...

Austyn le sonreía comprensibamente, imaginando que el tío estaría recordando la hermana precozmente perdida.

— Usted se parece mucho con su madre...

Austyn lo abrazó, no tenía fuerzas para decir nada. Siguieron para casa, y así que llegaron recorrieron juntos el jardín, después se sentaron en el banco.

— Pueden ir marcando la fecha de la boda, no iré a pasar por otra cirugía.

— Era lo que yo temía...

— Un ojo me basta, con él podré conocer el rostro de los nietos que vosotros me darán.

— Dentro de un mes todo estará acabado, el desgraciado volverá para la prisión, de donde nunca debería haber salido — dijo Kelsey.

— ¿Ni aún todo lo que él hizo por Melissa le hace abrandar ese odio?

— La única cosa que él hizo por mi hermana fue dejarla en ese estado.

— Y lo que el médico nos relató — insistió Saori — El cuadro de ella evolucionó por cuenta de las visitas de él...

— ¿Evolucionó?¿Usted es ciega¡! Está todo en la misma, ella continúa allá, por culpa de él.

Dolía para Saori ver la amargura en el mirar de él cuando hablaba de Melissa, me gustaría poder hacer alguna cosa para aliviarlo. No iría a discutir sobre Thomas, ya vuelca que no conseguiría cambiar la opinión de él. Creía en la inocencia de Thomas, pero tenía dudas de que él consiguiera probarla...

Nikki se sorprendió al recibir el recado de Marina para que él a buscara cuando terminara su servicio, hizo la verificación de rutina en el sistema de seguridad pensando en Marina. ¿Lo que ella desearía hablarle?Faltaba un mes para el juicio. Terminó más cedo que de las otras veces, tenía conciencia de que no había hecho un servicio bien hecho hoy, pero no andaba con cabeza para eso, si juzgara necesario volvería mañana para hacer derecho, pero hoy no era posible. Fue para la oficina de Marina, la secretaria lo hizo entrar sin anunciarlo, por el visto Marina estaba tan ansiosa por la conversación cuanto él.

— Hola, Nikki.

— Hola, Marina, como está.

— Bien. Necesitamos conversar sobre lo que usted no dije en nuestro último encuentro.

— Marina, usted necesita ahorrarse de preocupaciones. Todo va a quedar bien.

— No hay como no preocuparme con Thomas... y ahora con usted y su familia. ¿Silas y June saben que usted frecuentaba lugares como aquel en que conoció mi hermano?

Nikki estremeció, ¿será que ella realmente sabía que tipo de lugar era aquel y lo que había acontecido entre los dos en aquella noche?Marina percibió la indecisión de él.

— Thomas me contó lo que aconteció entre vosotros aquella noche, yo siempre supe que él es homosexual. Eso podría quedar sólo entre nosotros, pero si usted sea prestar testimonio como testigo de defensa de mi hermano, tendrá que entrar en detalles sobre cómo se encontraron en aquella noche y donde estaban yendo... El abogado de acusación irá a disparar incontables preguntas, de las cuales usted no podrá huir. ¿Tiene certeza de quiere enfrentar eso?

— Yo no puedo dejar que él vaya para la prisión por algo que no hizo. Él entregó la llave del coche para el otro muchacho, fue consciente, había bebido y sabía que no estaba en condiciones de dirigir. Erré aquella noche, huyendo... si hubiera quedado allá, él no habría ido para la prisión. No puedo me omitir nuevamente.

— ¿Tomó conciencia del precio que eso va a costarle?

— Ya, y estoy dispuesto a pagar.

— ¿Tiene certeza?Aún no hablé con los abogados, puede volver atrás, nosotros comprenderemos.

— Debería haber hecho lo que yo le pedí, si no tuviera certeza del que quería hacer, no tendría le buscado, Marina.

— Thomas sabe que usted me buscó.

— Yo le pedí que no contara para él.

— Si usted fuera un extraño, yo habría dejado las cosas corran, pero conociendo su familia, yo necesitaba saber exactamente donde y como usted se involucraba en la historia. Y Thomas tiene el derecho de saber lo que acontece en relación a algo tan definitivo en la vida de él. Si usted hubiera visto como él retornó de la prisión... comprendería eso... Tal vez él nunca más consiga vivir normalmente...

Lágrimas habían si formado en los ojos de ella, dejando Nikki preocupado, no era hora de ella emocionarse de esa manera. Se levantó y a abrazó.

— Está todo bien, Marina. Haga las cosas como usted hallar mejor.

— Gracias. Thomas me hizo una pregunta que yo no supe responder: ¿por qué usted sólo me buscó ahora?

— Porque sólo ahora yo descubrí que él es su hermano.

Desde el encuentro con Kelsey, Thomas quedaba tenso cada visita que hacía para Melissa, llegó a pensar en no ir más, sin embargo desistió de esa idea, ya echaba en falta de verla el domingo, cuando no tenía cómo escapar de Marina y no podía ir al hospital... como sería si no fuera más visitarla?Contó para ella que habían encontrado el otro muchacho del coche y que él se hubo dispuesto a contar la verdad en el juicio, prometió para ella que él propio se empeñaría en colocar Akio en la prisión.

Thomas leía con un tono de voz bajo, lo que creaba una proximidad con la chica, su voz dulce embalaba el “sueño” de ella. Él ya se había acostumbrado con las reacciones de ella, y ahora no interrumpía la lectura cuando ella se meneaba o abría los ojos, eran acciones involuntarias, como el médico le había explicado. Con el pasar de los días, fueron aumentando, pero no eran señal de que ella había despertado, eran inconscientes. Prosiguió la lectura sin dar atención a la agitación de ella.

— ¿Quién es usted?

Él quedó helado al oír la voz femenina próxima de sí, miró para el rostro de ella y sintió que esta vez ella le miraba intencionalmente. ¡Aquella mirada no era una “acción involuntaria”! No consiguió responder, sólo a miraba espantado, no conseguía creer.

— Yo no me acuerdo de usted, chico, ¿quien usted es?— las palabras se atrapaban, aunque quedaban comprensibles — ¿Estoy en el hospital?¿Por que?

— Voy a llamar el médico, él te explica — dijo Thomas con la voz temblorosa.

Él apretó el timbre, torciendo para que viniera el médico, y no sólo una enfermera. Debido a la reacciones de Melissa los últimos días, el médico había decidido quedar de prontitud durante las visitas de Thomas, creía que estaban a pocos pasos de un milagro. Al ver el llamado del cuarto de Melissa, tuvo certeza de que el milagro había acontecido.

— ¿Será que la perdemos?— inquirió una enfermera.

— A lo mejor, si prepare para ver un milagro.

Siguieron hacia el cuarto. Thomas sollozaba, apretando la mano de ella contra su pecho. Melissa lo miraba atónita.

— ¿Por qué usted está llorando?

La enfermera quedó parada en la puerta del cuarto, no creía en el que sus ojos le mostraban; el médico caminó hacia la cama, parando al lado de Thomas y colocando la mano en su hombro.

— Me encanta verla despierta, Melissa — dijo el doctor.

— ¿Por qué yo estoy en un hospital?

— Usted ha estado durmiendo por un largo tiempo, con el pasar de los días se acordará del que aconteció. Lo que importa ahora es que usted despertó.

— ¿Cuánto tiempo?

— Casi dos años replicó el doctor.

— ¡Qué!

Ella intentó sentarse en la cama, pero quedó muy mareada y no consiguió. Thomas la amparó y la ayudó a acostarse nuevamente.

— No quiera comprender todo de un golpe — aconsejó el médico —, vaya informándose de las cosas a los pocos. En el comienzo va a ser difícil entender, pero sea paciente. Voy a avisar su hermano que usted despertó.

— ¿Kelsey?

— ¿Usted tiene otro hermano?— preguntó el doctor.

— No. Creo que no.

— Yo me voy. Adiós. — Thomas estaba muy perturbado. Ya había si levantado y dado un paso para tras.

— Quede más un rato. — pidió Melissa con una mirada cariñosa.

— Yo no puedo... Tengo que ir...

— Diga que va a volver...

— Te lo prometo.

Él se volcó y salió, aún llorando, del cuarto. Ella se volvió hacia el médico.

— Por qué él estaba llorando de aquella manera?

— Tengo la impresión que la cosa que él más deseaba en la vida era verla despierta. Él era la única persona a realmente creer que eso acontecería. Voy a llamar para Kelsey, tengo certeza de que él vendrá corriendo verla. La enfermera le ayudará a se arreglar para recibirlo.

Médico y paciente intercambiaron una mirada cariñosa y él se retiró, dejándola con la enfermera.

Saori estaba en reunión, su móvil estaba desconectado, Kelsey llamó para la empresa y habló con Mai, dejando el recado simple y directo: Melissa despertó, necesito de usted. La secretaria comprendió la seriedad de la situación e interrumpió la reunión para dar el recado a Nirmala. Si esta juzgara que era necesario, lo entregaría a Saori. Al abrir el mensaje de Mai, el rostro de Nirmala se iluminó, Saori quedó curiosa, pero por poco tiempo. Nirmala solicitó una interrupción en la reunión y una charla en particular con Saori y June.

Nirmala sabía que Saori abandonaría la reunión inmediatamente y, por los últimos acontecimientos en la empresa, encargaría de June de dar proseguimiento a la reunión. Todo ocurrió como Nirmala previera, June fue designada para conducir el restante de la reunión y Saori fue al encuentro de Kelsey en el hospital. Él la aguardaba en la portaría.

— ¡Hola, mi amor! — lo saludó Saori — ¿Como ella está?

— Aún no hablé con el médico y ni a vi. Estaba esperando por usted.

— Entonces vamos, estoy ansiosa para saber cómo eso aconteció.

Se anunciaron para la secretaria que los hizo entrar de inmediato al consultorio, el médico los esperaba.

— Como yo había previsto, tuvimos un milagro — dijo el doctor sin rodeos.

— ¿Como aconteció?— preguntó Kelsey.

— Ella simplemente despertó, como vosotros hacen todas las mañanas.

— ¿Como ella está?— Saori quiso saber.

— Muy bien para el cuadro que presentaba, el habla está un poco enrolada, no consiguió sentarse sola. Aún no a examiné en detalles, eso acabó de acontecer, creí que primero debería llamarlos. Una enfermera está con ella. Voy a acompañarlos hasta allá.

Los tres siguieron juntos por los pasillos hacia el cuarto de Melissa, el médico batió en la puerta y la enfermera a abrió.

— He traído visitas, Melissa — dijo el doctor.

Ella estaba sentada en la cama, con la espalda apoyada en varias almohadas. Miró en la dirección de la puerta y vio su hermano al lado de una chica.

— ¡Kelsey!

Él caminó despacio hasta la cama. Sin coraje para llegar más cerca de ella, paró, con los ojos húmedos, mirando su rostro pálido.

— ¿Como estás?— murmuró él.

— Estoy sintiéndome bien, sólo un poco mareada, pero estoy muy confusa con las cosas. El doctor ha dicho que yo dormí dos años. ¿Lo que aconteció conmigo, Kelsey?

Él miró en la dirección del médico, no sabía lo que decir para la hermana. Melissa cogió en la mano de él.

— Usted está con miedo, ¿por que?Cálmese, está todo bien —dijo ella.

— Converse de verdad con su hermana, Kelsey, ella no es un niño — añadió el médico —, cuente todo. Yo quedaré aquí para el caso de haber algún problema, pero parece que no sería necesario. Haré eso en respeto a sus temores.

El médico tomó asiento en la silla que dejaba en el canto del cuarto cuando acompañaba las visitas de Thomas. Saori se aproximó de Kelsey, abrazándolo y mirando para el rostro sonriente de Melissa.

— Hola, Melissa.

— Hola. Kelsey, me cuente lo que aconteció...

— Usted fue atropellada por un sujeto borracho, quedó en estado vegetativo por dos años.

— ¡Ay! Usted debe haber sufrido mucho, mi hermano... — Melissa apretó la mano de él. — Lo siento por hacerte pasar eso...

Saori se mantenía en silencio al lado de Kelsey, aún lo abrazaba, y su mirada vagaba del rostro de Melissa para lo de él, intentando comprender la relación que había entre ellos. Kelsey le parecía tan distante. ¿Sería sólo miedo?Melissa volvió su atención hacia Saori.

— Pensé que usted era Marina, pero no es... creo... Marina está embarazada, ¿no es?El bebé va a llamarse Mark...

Kelsey tensó todo el cuerpo, Saori sintió eso y hizo una plegaria silenciosa para que él no perdiera la cabeza.

— Yo soy Saori.

— Novia del Kelsey... — comentó Melissa.

— Prometida — atajó Saori.

— ¡Que noticia maravillosa! Kelsey, estoy muy feliz por usted. ¿Quién es Marina?

— Una amiga mía — repuso Saori. — El bebé debe nacer dentro de unas seis semanas.

— Ella debe estar muy feliz, un hijo es una bendición — dijo Melissa.

— Nada que venga de aquella familia es una bendición.

— ¡Kelsey! — lo reprendió Saori.

Melissa miraba desconcertada para él, pensó que tal vez la chica fuera una ex-enamorada de él, y por eso el disgusto. Intentó cambiar de asunto.

— ¿Quién es aquel muchacho que estaba haciéndome compañía?

— ¡Yo no creo que usted despertó cuando el desgraciado estaba aquí! — Kelsey perdió el control — ¡Yo ya había prohibido la visita de él!

— ¡Callate, Kelsey! — ordenó Saori.

Melissa quedó perpleja con la actitud del hermano, pero también estaba curiosa con el motivo de tales desafectos. Por el visto habían sido dos años interesantes esos que ella había perdido.

— ¿Quién es él?— Melissa arriesgó la pregunta.

— El canalla que destrozó tu vida. Fue él que te atropelló — repuso Kelsey con furia.

— Él estuvo en la prisión... salió hace poco tiempo...

— Nunca debería haber salido de allá, pero dentro de un mes volverá. Será juzgado y pagará pelo que hizo.

Melissa cerró los ojos, intentando acordar del atropellamiento.

— Yo no consigo acordar de como he sido atropellada... — susurró ella.

— Usted estaba... — empezó Kelsey.

— Es mejor que usted no diga nada — atajó el doctor —, deje que los recuerdos vuelvan de forma natural para ella. Creo que nuestra paciente ya se cansó demasiado, es mejor vuelvan mañana.

— Vamos, Kelsey — dijo Saori.

— Muy bien, volvemos mañana. Adiós, Melissa.

— Adiós — ella apretó la mano del hermano.

Saori se aproximó de ella y se despidió con besos en la mejilla. Apenas los dos salieron el médico se aproximó de Melissa.

— ¿Como se siente?

— Cansada.

— Vamos a dejar los exámenes y la conversación para mañana, ¿está bien?

— Quizá sea mejor, gracias.

— No intente forzar los recuerdos, ellas vendrán. — aconsejó el doctor — Es natural que usted recuerde primero de las cosas más anteriores al accidente, el accidente en sí debe ser una de las últimas cosas que usted recordará. No hay motivo para aprensión.

Ella ya había cerrado los ojos, cuyos párpados le parecían de plomo en este momento.

— Gracias por todo, doctor — susurró antes de quedarse dormida.

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