viernes, 25 de marzo de 2011

Trampas del Destino - CAPÍTULO 24

Hace dos semanas atrás, Thomas percibió algunas reacciones diferentes de Melissa y buscó el médico para conversar sobre eso. Como la chica vino presentando varias reacciones nuevas desde que el muchacho a visitaba y la frecuencia de ellas sólo aumentaba, el médico le pidió para observar una visita. Thomas concordó de inmediato.

Una reunión de emergencia había impedido Saori de andar con Kelsey en el hospital por la mañana y Kelsey no se encorajara a venir solo. Avisaron que no vendrían hoy, pero en el inicio de la tarde, no teniendo ningún compromiso marcado para el resto del día, Saori llamó para Kelsey preguntándole si él me gustaría visitar la hermana. Kelsey aceptó la invitación. Como Nirmala aún no había vuelto del almuerzo con Austyn, Saori salió de la empresa sin avisar a nadie donde iba.

Poco antes de Thomas llegar, el médico colocó varios equipamientos de monitoreo de las funciones vitales en funcionamiento en el cuarto, deseaba hacer un estudio detallado del que se pasaba allí, pues creía estar muy cerca de un milagro. Cuando Thomas llegó, el lo saludó y se sentó en un canto del cuarto, de donde podía ver claramente su paciente.

Thomas actuó como siempre hacía, se sentó bien junto a la cama, cogió la mano de la chica y comenzó a contar lo que había acontecido desde que a había dejado el día anterior, hablando sobre su vida y comentando sobre los acontecimientos del mundo. Después cogió el libro, resumió lo que ya había sido leído y comenzó un nuevo capítulo. Hube Leído sólo cuatro páginas cuando la puerta fue abierta.

— ¡Lo que significa eso!

Thomas se encogió, abrazando el libro. Saori estremeció, temía el momento en Kelsey se encontrara con el muchacho.

— Hable bajo, Kelsey, estamos en un hospital.

Un grupo de cuatro enfermeros se había acercado la Kelsey debido a sus gritos. Kelsey los miró con desdén.

— No necesitan cogerme. El asesino es él — Kelsey señaló a Thomas.

Los enfermeros hicieron de cuenta que nada fuera dicho y continuaron prójimos de Kelsey. El médico de Melissa se puso de pie.

— Vaya para casa, Thomas. Otro día terminamos eso. Voy a contar todo a ellos.

Thomas no tuvo coraje de despedirse de Melissa, sin mirar para nadie, se retiró del cuarto, trompicando con Angelos en el pasillo.

— ¿Todo bien?— preguntó Angelos.

— Salí vivo.

— Cuando vi ellos entraren, vine atrás, pero parece que el encuentro no fue tan terrible así.

— Para usted, que no fue llamado de asesino, hasta puede ser.

El muchacho siguió andando en la dirección de la salida del hospital, Angelos lo siguió un poco arrepentido del comentario infeliz que había hecho. Volvieron en silencio para casa.

El médico hizo Kelsey salir del cuarto de Melissa, llevándolo para su consultorio.

— ¿Lo que aquel desgraciado estaba haciendo con mi hermana?— preguntó Kelsey — ¿Por qué él vino?

— El muchacho ha visitado su hermana diariamente hay casi dos meses — explicó el médico. — Él me buscó, explicando exactamente quién es y pidiendo autorización para visitarla. Yo autoricé la visita, con la condición de hacer el monitoreo siempre que juzgara necesario.

— ¡Yo tenía que haber sido consultado! Ella es mi hermana y yo soy el responsable por ella, nadie podría visitarla sin mi autorización.

Saori cogía la mano de Kelsey, sentía lo cuánto él estaba nervioso, pero había conseguido controlarse un poco.

— Sus visitas estaban contribuyendo muy poco o casi nada en la recuperación de ella, yo me decidí a arriesgar. El cuadro de ella mejoró desde que recibe las visitas de él, todos los progresos que ella presentó, sobre los cuales conversamos en nuestro penúltimo encuentro, sólo ocurrieron después que él comenzó a visitarla.

Los dos hombres se encaraban en desafío, Saori volvió a tener miedo de la reacción de Kelsey, pero en vez de un arranque de cólera, él tuvo uno de cinismo.

— ¡Ah! ¡Claro! Nadie mejor del que el sujeto que casi a mató para hacer bien para ella. Yo que a amo, no cuento. Lo que importa es la visita de un mal-carácter como él. ¿Él viene borracho como estaba en aquella noche, o sólo bebe tras las visitas?

El médico fingió no tener oído nada y prosiguió.

— En las últimas dos semanas ella comenzó a presentar algunas señales de estar conectada con el mundo, algunas reacciones que parecen ser respuestas intencionales a estímulos externos. Él estuvo relatando eso para mí y yo hice algunas experiencias. Hoy habíamos combinado de hacer el monitoreo de todas las reacciones de ella durante la visita. Fuimos interrumpidos por vosotros. Podemos estar muy próximos de un milagro.

Kelsey había quedado paralizado con las informaciones, Saori, curiosa con el motivo por el cual Melissa reaccionaba mejor a la visitas de Thomas.

— ¿El señor está diciendo que las visitas de él tuvieron más efecto sobre ella que las nuestras?— preguntó Saori

— No es agradable de oírse, pero es la verdad. Ella no presenta reacción ninguna a la visita de vosotros.

— ¿Por qué eso?

— Vosotros entran, quedan mirando para ella como se fuera una orquídea de exposición, vez u otra cogen en la mano de ella, y se van. Él llega, la saluda, cuenta cosas del día anterior – en la vida de él y en el mundo -, conversa con ella. Esa es la diferencia. Si ella despertara ahora, siquiera sabría que usted está prometido, pero le diría el nombre del bebé que la hermana de Thomas está esperando. ¿Consiguieron comprender?

Kelsey balanceaba la cabeza desconsolado, primero Saori fuera más fuerte del que él y hubo tenido coraje de enfrentar el problema, había hecho con que él trajera la hermana de vuelta; ahora, aquel chico maldito conseguía dar la esperanza que él no hubo tenido condiciones de ofrecer para su hermana...

— Yo les pedí que trajeran cosas significativas para ella, algo que a pudiera conectar de vuelta con la vida que llevaba, pero vosotros no fueron capaces de percibir el principal elemento: el libro que ella estaba leyendo aquel día. Él fue al apartamento de ella una única vez, y encontró ese libro. Esa fue la llave para traerla de vuelta.

— ¿Como él entró en el apartamento de ella?— explotó Kelsey

— Cuando usted me pidió la tela, yo no pude ir. Nirmala pidió la Austyn que buscara para nosotros, él fue de carona con Angelos, Thomas debe haber ido junto con ellos — explicó Saori.

— ¡Él no podía haber entrado allá!

— Kelsey, usted ya vio que eso fue para el bien de ella... por favor...

— ¡Como es que alguien puede saber se es cierto esa historia del libro?Ella tenía un monte de libros.

— Él encontró este debajo dela almohada, abierto. Nadie guarda un libro abierto, sólo los dejamos abiertos cuando estamos leyendo y no queremos perder la página. Él ya leyó tres libros para ella. — comentó el doctor — Como no fue a mí que vosotros vinieron a visitar, vuelvan para el cuarto de Melissa... y conversen con ella. Presente su prometida, Kelsey, y cualquier reacción diferente que ella tenga, me comuniquen.

Tras el silencio en el camino, así que entraron en casa, Thomas consiguió articular la pregunta que le estaba atormentando.

— ¿Será que yo aún podré visitarla?

— El médico atribuye la mejora de ella a sus visitas, dudo que abra mano de eso. Creo que él exigirá que usted continúe a visitando.

— Espero que sí... Yo no conseguiría quedar sin verla...

— Eso está pareciéndome obra del cupido...

Thomas rió.

— Sin oportunidad, ella no es mi tipo.

— En la hora de la flechada no tiene esa historia de ser su tipo o no, sólo acontece.

— Ella es mujer, ese es el problema.

Angelos quedó en duda de cuál sentido dar a la frase, él podría esta sólo refiriéndose al hecho de ella ser más vieja que él... o no. Percibiendo la confusión de Angelos, Thomas decidió esclarecer.

— Yo soy homosexual, creo que Marina nunca habló sobre eso con usted.

— Ella nunca conversó sobre sus amores.

— Yo sé que ella no le gusta hablar sobre eso con nadie.

— ¿Y con usted?

— Conmigo ella siempre conversó en la buena, yo es que tuve miedo de contar, pero ella aceptó sin problemas.

— Tal vez ella ya hubiera percibido antes, y haya quedado feliz cuando usted contó a ella lo que era importante en su vida.

Thomas sonrió, nunca había mirado las cosas de esa manera.

June se encostó en la pared del ascensor, estaba cansada. En su colo, Yuriko jugueteaba de hacer cosquillas en el cuello de la madre, las dos rían. Cuando el panel indicó su piso, June enderezó el cuerpo. Salió del ascensor deseando que Silas ya estuviera en casa. Abrió la puerta del apartamento y oyó las voces, sonrió. Fue hasta el cuarto de Nikki.

— ¡Hola!

— ¡Hola, niñas! — saludó Nikki.

— ¡Hola, mis amores! — Silas fue al encuentro de ellas, Yuriko ya se tiraba en dirección al padre. Él la besó, la cogió y besó la esposa.

— Puede ir devolviéndome la hija, las compras están esperándote allá en el coche.

— Deje que yo cojo, Silas — ofreció Nikki.

— Vamos los dos que es más rápido.

June ya cogía la hija de vuelta.

— Óptima idea, porque es mucha cosa.

Los dos salieron y ella fue con Yuriko para el baño.

— Vamos a tomar baño, mi ángel. Usted también está cansada, después, cena y cama.

Mientras June daba baño en la hija, Silas y Nikki trajeron todas las compras para el apartamento y comenzaron a guardar. June entró en la cocina trayendo Yuriko en el cochecito.

— Quizá mis asistentes en la empresa fueran tan eficientes yo trabajaría mejor.

— ¿Tiene problemas?— preguntó Silas.

— No, pero falta iniciativa. Continúen guardando que yo voy a dar la cena para ella, después hago algo para nosotros.

— ¿Necesitaba comprar tanta cosa?— masculló Nikki.

June rió mientras colocaba la comida de la hija en el microondas para calentar.

— Mujeres son compradoras compulsivas, incluso cuando se trata de comida y productos de higiene y limpieza — repuso June.

— Da para ver, porque por la cantidad de champú que tiene aquí, parece que cada persona de esa casa posee unas tres cabezas — bromeó Nikki.

Continuaron conversando alegremente mientras Nikki y Silas terminaban de guardar las compras y June dio la cena para Yuriko, que ya bostezara.

— Voy a colocarla en la cama, ella está muy cansada.

La niña dio buenas noches para el padre y el tío, intercambiando un monte de besitos con ambos. Mientras June a llevó para el cuarto, Silas y Nikki prepararon la cena. Yuriko estaba tan cansada que así que la madre a colocó en la cuna, fue cerrando los ojos azules. June arregló las cubiertas y quedó mirando para ella por algún tiempo, era el único niño en casa hoy, Yokiyo y Yoshito estaban en el campamento de la escuela. Volvió para la cocina.

— Casi listo, mi amor — dijo Silas.

— La casa queda tan vacía sin ellos... — masculló June.

— De acuerdo — dijo Nikki.

— Los hijos no deberían crecer — comentó Silas.

Nikki rió.

— Va riendo... El día que usted tenga los suyos, va a pensar exactamente eso.

— Gracias por la oferta, pero ya me bastó usted.

— Hermano no es igual a hijo.

— Pero se encuentra muy cerca.

— Voy a tener que concordar con el Nikki. Vi él, y ahora estoy viendo Marina — dijo June.

— Ella está de cabeza caliente a causa de él, ¿no?— Silas miraba su esposa.

— Está, y espero que esa preocupación con el hermano no le haga apenas. Ella se quejó de dolor hoy, quedé aprensiva, eso no es una buena señal.

— De forma alguna. ¿En que mes ella está?

— Séptimo. Creo que voy a llamar después para ver cómo ella está.

— ¿Lo que aconteció con el hermano de ella?— preguntó Nikki.

— Si envolvió en un accidente serio y estaba borracho — explicó June.

— Es increíble que con tantos alertas sobre eso aún tenga gente que coja el volante tras beber.

— Él dice que no era él que estaba al volante, que era otro muchacho, pero el otro niega. El coche era de él, el proceso es contra él.

— Cuando se estropean solos, todo bien. El triste es que cogen gente inocente.

— Fue el caso de él — comentó June. — Perdió el control del coche, subió en la calzada exactamente en un café, que tenía las mesas en la calzada. Varias personas quedaron heridas, pero cosa leve, sólo una chica quedó gravemente herida. La hermana de Kelsey. Ella quedó prensada entre el coche y el muro.

Nikki quedó pálido, comenzó a sudar frío.

— Kelsey ya me contó del estado de la hermana, pero nunca dio detalles, sólo decía que era un accidente automovilístico. — la voz de Nikki fallaba — Él está ensandecido para colocar lo cara en la prisión.

— El muchacho salió de allá hace tres meses, Angelos pagó la fianza — añadió Silas. — Él jura inocencia y dice que hay una cinta que provenga eso, que ellos estaban filmando las bromas que hacían en el coche.

Silas colocó la comida en la mesa.

— Él dice que la cinta muestra quien estaba al volante — prosiguió June —, pero nunca fue hallada. Marina y Angelos fueron incontables veces al hierro viejo revistar el coche, ni rastro de la filmadora o de la cinta.

Nikki estaba helado, acordaba muy bien del que había hecho... aquella cinta mostraba muy más del que sólo quien dirigía el coche. Silas observaba discretamente su hermano, había percibido como él fue quedando perturbado a medida que la conversación se profundizaba en detalles. Se acordó del que Nikki le había dicho: “yo me envolví en una confusión bien seria”. Ahora, Silas tenía certeza de que él estaba en aquel coche... sólo tuvo miedo de que fuera su hermano que estuviera conduciendo en la hora del accidente. Trató de desviar la conversación para su nuevo trabajo, una colección basada en peces tropicales. Terminaron de cena hablando sobre eso. Nikki fue para el cuarto alegando haber que trabajar. Silas y June quedaron arrumando la cocina.

— ¿Usted notó?— preguntó Silas.

— Él perdió el rumo cuando comencé a contar la historia. Usted halla...

— Yo tengo certeza que él estaba en aquel coche.

— ¿Más por qué el hermano de la Marina no citó el nombre de él?

— No sé... y ni sé si algún día sabremos de todo.

— ¿Y ahora?¿Contamos para Marina?— preguntó June.

— Aún no, es sólo una sospecha nuestra. Yo voy a hablar con él, después la gente ve lo que hace.

— Todo bien. Voy a llamar para Marina, saber cómo ella está, después voy a acostarme, estoy cansada hoy.

— Voy a pasar a limpio unas especificaciones de la colección que el gerente me pasó poco antes de usted llegar, después hablaré con Nikki.

La historia de las anotaciones fue una disculpa para calmar sus propios nervios, Silas temía que su hermano fuera el responsable por el accidente. Algún tiempo después, sintiéndose más tranquilo, Silas fue hasta el cuarto del hermano, batió en la puerta y a abrió, sin embargo no entró.

— Nikki, el muchacho pasó casi dos años en la prisión por un crimen que no cometió. Si él no conseguir probar la propia inocencia, será condenado. Piense bien antes de dejar alguien ser prendido pelo que no hizo.

Nikki sonrió en respuesta al que el hermano le había dicho, ya había tomado una decisión sobre eso mientras hubo estado solo.

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