lunes, 14 de marzo de 2011

Trampas del Destino - CAPÍTULO 21

Thomas no le había explicado lo porque, pero había pedido su ayuda para convencer Marina a no ir para el trabajo. Angelos colaboró, y los dos juntos consiguieron convencerla a quedar en casa. En la verdad, más que los llamamientos de ellos, fue la conversación con June que la hizo perder la gana de ir, incluso porque sabía que la esa altura, todas ya estaban sabiendo de la historia y vendrían para cima de ella. Marina ya había tomado su decisión, y ahora nadie conseguiría cambiar.

En la tarde de sábado Nirmala vino a verla, saber como estaba, pero no preguntó el motivo de su ausencia en el trabajo. Difícil decir se sabía o no, ella siempre era discreta. Marina dije que iría al bar a la noche e invitó Nirmala para acompañarla. Ella aceptó. Más tarde, Marina llamó para June invitándola a ir también, como ella aceptó, le pidió para invitar Tayla. Marina colgó el teléfono y dio de cara con la sonrisa de su hermano.

— ¿Cuál es la gracia?

— Sólo estoy feliz por verte mejor. Creo que ya se decidió.

— Ya.

— ¿Puedo ser el primero a saber?

Ella sonrió tiernamente, él nunca dejaría de ser su hermano menor, sin embargo no era más su bebe.

— El más justo sería que Angelos fuera el primero — dijo ella.

— No necesita decir más nada.

Se abrazaron en medio a la lágrimas.

— Sólo espero aún estar por aquí cuando él nacer. Me prometa que se yo esté prendido usted va a llevar él para yo conocer.

— ¡Usted no va a estar preso!

— Me prometa.

— Prometo.

El sol desaparecía en el horizonte cuando Kelsey llegó de sorpresa en la casa de Saori. Al ser informada de su presencia, llevó un susto. Pero yendo a su encuentro y viendo la expresión radiante en su rostro, se alivió.

— Hola, Kelsey.

— Hola, Saori.

Intercambiaron un largo beso.

— El médico acaba de avisar que Melissa puede ser traída de vuelta, no hay ningún impedimento en ese viaje.

— Que noticia óptima, Kelsey! Ya pensaron en alguna fecha?

— Está marcado para tercera. ¿Usted va conmigo?

— Claro que sí. Siempre estaré a su lado.

Permanecían abrazados, mirando-si en los ojos.

— ¿Cena conmigo hoy?— ella invitó.

— Con el mayor placer...

June observaba atentamente Marina desde que a cogieron en casa, no restaba duda de que había tomado una decisión, y tenía una desconfianza de cuál sería esa decisión... sonrió. Tayla estaba curiosa con la decisión de la amiga, porque no restaba duda que ella había decidido alguna cosa, sin embargo halló más prudente no preguntar. Se sentaron en una mesa más lejos del escenario del que de hábito, como habían decidido ir de última hora, no fue posible reserven la mesa de siempre.

Así que pisó en el escenario, Angelos a buscó, Thomas había llamado avisando que ella iría. Austyn había aceptado lo que él le hubo propuesto, tocaron normalmente hasta el intervalo, cuando fueron hasta la mesa de sus novias. Quedaron por allí conversando. Al volver para el escenario, Angelos no fue para el piano. Cogió el micrófono sin hilo y anunció que esa sería una música especial para alguien muy especial. Descendió del escenario mientras Austyn ejecutaba los primeros despiertes de la canción.

Only you, can make this world seem right

Only you, can make the darkness bright

Only you, and you alone, can thrill me like you del

And fill my heart with love sea only you

Angelos fue hasta la mesa y quitó Marina para bailar. Vacilante, ella fue. Estaba sorpresa, feliz y avergonzada... era una demostración de amor muy grande, hecha así... en el frente de sus amigos y de desconocidos. Él la cogía por la cintura, ella tenía las manos en sus hombros. Angelos cantaba mirando firmemente en sus ojos, usando la música para hacerle una declaración de amor. Sensible como estaba, lágrimas caían de los ojos de Marina mientras bailaba por la pista vacía... eran la única pareja a bailar, todos los mires los seguían.

Only you, can make this change in me

Sea it's true, you are my destiny

When you hold my hand, I understand

The magic that you del

You're my dream come true

My one and only you

¿Será que Marina imaginaba lo cuánto él había cambiado – y para mejor – después que a había conocido?Era un chico egoísta y mimado, nunca había llevado la vida a serio, hube comenzado a estudiar música sólo para contrariar su padre... después se había enamorado por el piano, por los musicales de la Broadway, y fuera estudiar canto... tenía formación en canto lírico, pero las óperas no tocaban su corazón... prefería canciones como esa, que hablaban del alma de personas comunes, como cualquiera una de las que estaban allí en esta noche. Antes de Marina, eran palabras bonitas, convincentes... ¿cuántas chicas había conquistado usando versos de canciones, repetidos mecánicamente?Ahora no, en este momento los versos decían exactamente lo que su alma sentía... que ella era su destino, la única en su vida. Tras ella no habría más nadie... Fuera cuál fuera el rumbo que el relación de ellos tomara, eso era una certeza: nadie jamás tocaría su corazón como ella. Amor verdadero es un sólo en la vida. Marina sonreía, estaba erizada de la cabeza a los pies, imposible no sentir de donde salían las palabras de Angelos... ella había sabido que había encontrado el gran amor de su vida en el instante en que suyo mire cruzó con lo de él... sintió, en aquella fracción de segundo, que había encontrado la felicidad. Dos años se pasaron, mucha cosa cambió en el relación de ellos, fueron conociéndose, aprendiendo límites, cultivando sus sentimientos. Todo que ella no había sabido comprender sobre él, quedó claro en el que él hizo por su hermano. Ella sabía de los conflictos de Angelos con el padre, no se consideraba miembro de aquella familia... y le había mostrado que la familia de ella, era su también... Tal vez estuviera se iludiendo, soñando despertada, pero era así que estaba viendo las cosas.

Angelos desconectó el micrófono y lo guardó en el bolsillo del traje, Austyn volvió a ejecutar la música. Angelos cogió la mano de Marina y, quitándola del bolsillo, colocó la alianza en el dedo de Marina, susurrando en su oído mientras continuaban a bailar solos en la pista.

— ¿Acepta hacerse mi esposa?

Ella no respondió... irguió su rostro para él y lo besó.

Desde que Austyn había llegado, el tema de la conversación fue Marina, Nirmala no había contado todo que sabía, pero había esclarecido un poco sobre la tensión en que ella estaba y que a habían alejado un poco del trabajo. Li Zheng comentó sobre las impresiones que estaba teniendo que Marina, menos una: a de que ella estuviera embarazada. Él creía que Marina estuviera cargando un bebé en su vientre, y eso fuera la causa de sus crisis. Austyn contó como Angelos había planeado la noche anterior, que habían combinado todo antes de pisar en el escenario, pues Thomas había llamado avisando que ellas irían. Contó también que Angelos había comprado las alianzas hace más tiempo, cuando después acabó optando por llevar Thomas para casa en el lugar de pedir Marina en boda.

Al final del almuerzo, la conversación fue otra.

— Necesito tener una conversación seria con usted dos — dijo el anciano.

Nirmala sintió un escalofrío recorrer su espina, será que tras saber que Austyn es su sobrino, ¿él no aprobaría más lo enamoro?Él aún no había comentado nada acerca de eso... en la verdad, ella había tenido la impresión de que él continuaba a relacionarse de la misma manera con Austyn, pero tal vez él estuviera reflejando y ahora había llegado a alguna conclusión.

El anciano cogió las manos de la pareja y las cogió juntas, entre las suyas.

— Vosotros saben lo cuánto son importantes para mí, que pueden contar conmigo para todo lo que necesiten. Nirmala yo tuve la oportunidad de crear como una hija... de acompañar en los buenos y malos momentos, de estar al lado de ella siempre que necesitó, y tengo la satisfacción de ver que se hizo una mujer digna. No tuve la misma felicidad con usted, Austyn, fuimos alejados, pero me alegro de ver que su padre le ofreció una buena formación, por manos de terceros, pero por iniciativa de él. Usted es un hombre a la altura de la pequeña flor que yo he cultivado. Sé muy bien de los planes de vosotros, los dos ya conversaron conmigo. Apruebo la boda de vosotros, tengo la impresión de que nacieron uno para el otro, que los caminos que la vida dio para nosotros fue justamente para que eso pudiera concretizarse. Si Austyn hubiera quedado con nosotros, vosotros se verían como hermanos... no era eso que estaba destinado a vosotros. Borre el disgusto que usted tiene hacia su padre, Austyn, para su propio bien...

— Tras el que el señor acaba de mostrarme, creo que eso sea posible.

— A causa de vosotros — añadió Li Zheng —, tomé una decisión: voy a hacer la cirugía que tanto insisten. Deseo conocer su rostro, Austyn, y ver lo de sus hijos. Pero preciso de vosotros a mi lado, dándome coraje. Ambos ya saben que tengo miedo.

Los dos jóvenes lo abrazaron, demostrando la alegría que sentían por esa decisión.

— Siempre andaremos con el señor — dijo Nirmala

Durante todo el almuerzo Thomas encaraba su hermana con una pregunta : ¿por qué no había contado aunque estaba embarazada?Angelos a había pedido en boda, hablaba en marcar la fecha, y ella no había contado. Eso no tenía sentido.

Angelos percibió los mires que él dirigía para Marina y quedó preguntándose cuál secreto ella estaría escondiéndole... todo parecía estar bien ahora. El único sino que había era el proceso de Thomas, pero sobre eso él sabía todo, por lo menos imaginaba saber de todo. ¿Habría más cosas del que ya fuera dicho hasta ahora?Si hubiera algo más el chico habría contado al detective, finalmente necesitaba probar su inocencia. No, no era ese el tema del secreto. ¿Lo que sería?

En medio de la tarde, Kelsey sugirió que fueran visitar Nirmala. Saori quedó feliz en ver que a los pocos él se integraba a sus amigos, y con Nirmala sería más fácil, ya que Austyn fuera su gran amigo en el colegio y, aparentemente, venían retomando la amistad.

Después del té, Austyn llevó Kelsey para el jardín. Se sentaron en el banco.

— ¿Lo que está preocupándote, Kelsey?

— Pedí al médico para traer Melissa de vuelta.

— Muy bueno, Kelsey. Mantenerla lejos no irá a resolver su problema. ¿Por qué cambió de idea?¿Saori?

— Fue ella, sí. No puedo decir que haya insistido, pero habló a respeto, me pidió que hiciera eso. Saori me hizo ver lo que yo sentía en relación al que aconteció con mi hermana.

— ¿Comprendió?

— Infelizmente, sí. Es duro haber que admitir, pero yo aún no acepté que ella está de aquel jeito... me siento como un niño que queda esperando que el muerto vuelva del cementerio.

— De nada adelantará traerla para dejarla olvidada en el hospital. Ella necesita de usted.

— Saori me dije eso. Creo que ahora, con Saori a mi lado, las cosas puedan ser más fáciles.

— No se iluda, Kelsey. No va a ser fácil.

— Usted sabe como animar alguien...

— No tengo el derecho de mentir para usted. Pero concuerdo que Saori a su lado hará la tarea menos dificil.

— Muy bien, ahora usted no escapa de contar lo que decidió — dijo Tayla.

— Excelente forma de comenzar la semana — masculló Marina. — El lunes ni amaneció derecho y usted ya viene a interrogarme. Debería haber quedado en casa como June me sugirió ayer.

— ¡Ah! ¡Que lindo! ¿Ahora está de secretos con ella y olvidando de su mejor amiga de todos esos años?Todo bien, puede colocarme a la margen, pero primero va a contar todo, en detalles.

Marina rió, sabía que la indignación de Tayla era falsa, que amiga sabía del significado de la amistad que existía entre ellas.

— De aquí para frente June será mía mejor amiga, solamente ella sabe lo que es ser madre, es la única que va a entender lo que yo voy a pasar.

Tayla se levantó de la silla y abrazó la amiga.

— ¡Yo sabía que conseguiríamos quitar aquella idea absurda de su cabeza! ¡Maravilloso! Programa de hora de almuerzo: ¡comprar regalos para ese bebé!

— ¿Quedó maluca?¡Está más animada del que si el hijo fuera suyo!

— ¡Lógico! ¡Si fuera mío, daría trabajo! Hijo de los otros sólo de la alegría, es divertido. ¡Cuando está llorando o enfermo la gente devuelve para madre!

— ¡Tonta!

— ¿Como Angelos reaccionó?

— Yo aún no conté.

— ¿El que?¿Usted enloqueció?¿Va a esperar el que?¿Él percibir su barriga?Marina, él ya te pidió en boda. Si usted quería tener certeza de que él quedaría con usted por amarla y no por obligación, ya tiene.

— Estoy sin coraje... mi miedo ahora es que él no quiera más casarse por eso.

Tayla balanceó la cabeza, el amor emburriara... ¡la prueba estaba allí en su frente!

— Voy a dar el descuento a causa de su estado de gestante, pero definitivamente usted no sabe lo que quiere. Primero quería que él hablara en compromiso porque tenía miedo que él quedara con usted a causa del bebé, ahora anda con miedo que él no quede a causa del bebé. ¿Usted no conoce el hombre con quien se acosta?Marina, vosotros están juntos hace tanto tiempo que ya debería saber que tipo de hombre él es. Hasta yo ya sé.

— Por eso que yo voy a ser amiga de la June, ella sabe como la gente queda sensible y confusa...

Tayla carcajeó.

— ¡Vaya! Pero antes de dejar de ser mi amiga, oiga un consejo: no repita el error de Saori. Cuente hoy, de preferencia ahora. Coja ese teléfono y haga eso. Hay mucha gente sabiendo que usted está embarazada, eso puede llegar hasta él.

Marina la miró preocupada. Tayla si despidió de ella y salió de la sala. Marina quedó tamborileando en la mesa por un tiempo hasta tomar una decisión.

Thomas se asustó al oír la puerta de la sala, y quedó aún más espantado al ver su hermana.

— ¿Olvidó alguna cosa o no está sintiéndose bien?— preguntó él.

— Ninguno de los dos. ¿Angelos aún no levantó?

— No.

Viendo que la hermana iba en dirección al cuarto osó preguntarle.

— ¿Va a contar?

Ella se volcó y sonrió para él.

— Voy. Me prometa que va a juntar mis cacos se todo dé errado...

— Prometo... Pero no será preciso, tengo certeza que él va a quedar muy feliz.

— Espero que todos vosotros anden con la razón.

Ella entró despacio en el cuarto, él dormía profundamente. Quedó parada en la puerta, admirándolo... ¿hay cuánto tiempo no lo observaba adormecido?Tenía la expresión serena de un niño. Se aproximó de la cama y acarició su pelo. Él dio una sonrisa satisfecha, pero inmediatamente pasó para el estado de conciencia y se sentó de un pulo.

— Marina, ¿usted no está bien?Pensé que hubiera ido para el trabajo... ¿Como usted está?

La expresión preocupada de él y la torrente de palabras que dijo fueron suficientes para hacerla llorar. Él la abrazó.

— Está todo bien — gimió ella.

Ella lo enlazó por el cuello y lo besó.

— Si está todo bien — repuso él —, ¿por qué usted está en casa en el horario en que debería estar en la empresa?

Ella sólo sonrió.

— Marina, no está todo bien. ¿Lo que está aconteciendo con usted?Yo evité llegar a ese punto, de interrogarla, quedé esperando usted contarme, pero usted no dice nada. ¿Por qué las cosas están así?¿Lo que usted está escondiendo de mí?Su hermano ya sabe, ¿por qué yo no puedo saber?Yo estaré de su lado, mi amor, siempre...

Lágrimas corrían por el rostro de ella. ¿Por qué era tan difícil decir una cosa tan simple?Por qué no conseguía simplemente mirar para él y decir: yo estoy embarazada... ¿Por qué ese miedo?Él había acabado de decir que estaría siempre del lado de ella... Ella se encogió en los brazos de él.

— Hable... sólo hable. No puede ser tan difícil así...

Ella se encogió aún más. Angelos dio un suspiro paciente y acarició suavemente su rostro. A los pocos ella fue relajando y adormeció. Él la colocó suavemente en la cama, la cubrió y salió del cuarto.

Thomas miró ansioso al oír la puerta del cuarto. Vio Angelos salir y cerrar nuevamente la puerta, intentó descifrar la expresión en el rostro de su futuro cuñado, pero no consiguió..Tuvo la impresión de que Marina no había dicho nada.

— ¿Usted sabe de todo?

— Sé.

— Entonces puede tratar de contarme, porque su hermana ya me probó que no irá a decir nada.

Thomas quedó en silencio, cauteloso. Lo que Angelos pretendía?Será que Marina realmente no había dicho nada?Angelos se sentó en el sofá, apoyó los codos en las piernas y enterró el rostro en las manos.

— ¿Marina no le dije nada?

Angelos irguió el rostro en lágrimas, mirando el mirar límpido del muchacho.

— Para no ser injusto con ella, habló “Está todo bien.” Fue todo que ella dije.

Thomas se levantó sin decir palabra alguna y fue para el propio cuarto, volviendo enseguida con un sobre en la mano, que extendió para Angelos.

— Está ahí lo que ella debería tener le dicho. Vuelva para junto de ella y sólo abra cuando ella despertar. Marina pidió que yo lo guardara en mi cuarto para que usted no lo encontrara, sólo estoy entregándole porque ella me dije cuando llegó que iba a contarte. No tuvo coraje, quedo sin alternativa.

Angelos lo cogió y volvió para junto de Marina. Se acostó al lado de ella y a abrazó, ella se acurrucó a su cuerpo, colocando la cabeza en su pecho. Mucho tiempo después ella despertó. Así que percibió que ella volvía a la vigilia, Angelos pasó a acariciar su espalda. Ella llevó algunos segundos para recordar lo que había acontecido antes de adormecer, irguió el rostro para él y, encontrando su sonrisa, lo besó. Lo sintió un poco distante.

— ¿Lo que fue?

— Nuestra conversación ahora tendrá que ser definitiva.

Ella quedó aprensiva, sintió su corazón helar. Él cogió el sobre que había dejado en la mesa de cabecera. El corazón de Marina disparó.

— Su hermano me entregó. Dije que aquí está escrito lo que usted dije para él que iba a contarme. Thomas me pidió que sólo abriera después que usted despertara, pero yo prefería oír eso de usted del que leer.

Ahora ella sabía que no había salida, él descubriría de una forma o de otra. Él puso el sobre en la mesa.

— Angelos, yo me cuidé... tomé las píldoras correctamente... usted también se previno... no acuerdo que haya olvidado del preservativo alguna vez... — lágrimas ahogaron el restante de las palabras de ella que salieron sólo un susurro — pero yo estoy embarazada...

— ¡No creo!

Ella irguió los ojos para el rostro de él y encontró una expresión de felicidad que nunca vuelca. Él la tomó en los brazos e inició un beso repleto de pasión, pero paró en la mitad.

— ¿Usted no quiere ese hijo?¿Por eso está en ese estado de nervios?

— Pensé en abortar...

— E un derecho suyo. E usted quien tendrá que cargarlo en el vientre, dar a la luz, amamantar... Nada de eso yo podré hacer en su lugar.

— Yo desistí. No tendría coraje...

— ¿Fue falta de coraje o usted quiere ese hijo?

— Yo ya amo esa persona que está formándose aquí.

Ella tocó de leve el propio vientre. Angelos se curvó, retiró delicadamente la mano de ella y besó la barriga de ella.

— Usted va a tener que dividir su bebé conmigo. No es la única a amarlo...

Las lágrimas que ahora corrían de los ojos de ambos eran de alivio y felicidad. Entrelazaran las manos sobre la barriga de ella, el nido de su hijo...

— Ya hace tiempo que él está ahí, ¿no?

— Cuatro meses, pero sólo descubrí esos días... con los exámenes.

Ella indicó el sobre que Thomas había entregado para Angelos. Él sonrió.

— Yo debería haber pensado en esa posibilidad... Percibí su barriga, pero nunca se dice a una mujer que ella engordó.

Marina rió.

Saori quedó sorpresa al intentar hablar con Marina y ser informada de que la amiga había venido pronto y después había vuelto para casa. Llamó Tayla.

— Quiero saber de Marina. ¿Ella no está bien?¿Lo que ella decidió?

— Ella decidió que va a tener ese hijo, pero está intentando se atrapar. Volvió para casa, espero que haya sido para contar la Angelos que está embarazada.

— ¿Marina aún no contó?

— ¡Quién critica! Aún no, avisé ella que acontecería lo aunque con usted. Tiene gente demasiado sabiendo del embarazo de ella. ¿Ya supe lo que Angelos hizo sábado?

— Nirmala me contó, lamenté no estar allá para ver.

— Realmente perdió, hasta yo me emocioné.

— ¡Eso es increíble!

— Pero aconteció.

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