viernes, 25 de febrero de 2011

Trampas del Destino - CAPÍTULO 16

Marina llegó a pensar en no ir, un poco por estar indispuesta, pero principalmente por miedo de reencontrar Angelos. Thomas insistió para que fuera, y cuando ella le reveló su principal miedo, él acabó contando su conversación con Angelos. Vio los ojos de ella brillaren al decirle que Angelos le había dicho que no había terminado con ella y que deseaba que Marina lo buscara.

— ¿Usted no está inventando eso?

— ¡Claro que no! Jamás juguetearía con los sentimientos de alguien, no mandaría usted hacer una cosa que pudiera te hacer daño. Vaya con ellos. Angelos va a quedar feliz de verla.

— Espero que sí...

Marina se arregló con más capricho del que normalmente hacía, hoy quería estar linda para él. Quedó en la ventana, observando la calle, cuando vio Tayla estacionar, se despidió del hermano y descendió.

Llegaron primero, luego después, Saori y Kelsey también llegaron. Kelsey saludó Nirmala, June y Silas y fue presentado a Tayla y Marina. Se detuvo un poco en Marina, tenía la impresión de ya haber visto aquel rostro. No, no la conocía. Tenía certeza de eso, pero su rostro le era familiar. Conversaron un poco, pero inmediatamente Austyn y Angelos ocuparon el escenario y todos se callaron. Marina sintió escalofríos recorriendo su cuerpo. Tomó coraje y miró para el escenario, encontrando los ojos de Angelos a le miraren... la sonrisa que él le enderezaba confirmaba todo que su hermano había dicho. Retribuyó la sonrisa.

Angelos sintió una gana loca de descender de aquel escenario e ir al encuentro de ella, pero no podía hacer eso. Por lo menos, no con su cuerpo... pero podía enviarle sus canciones. Volvió su mirar para Austyn, comprendiendo que él ya sabía que ella vendría. Angelos se aproximó de Austyn y sugirió una música, el compañero concordó y Angelos volvió para el piano, buceando sus ojos en el mirar de ella.

And I love you so

The people ask me how

How I've lived till now

I tell them I don't know

Él se preguntaba se Marina sabía lo que significaba en su vida, por el visto no. Si realmente supiera, tendría le buscado antes. Tenía certeza de que ella había venido para encontrarlo, el miedo que había demostrado en mirar para él decía eso. Si tenía miedo era sólo porque no había comprendido su amor, ¿entendería ahora, al escuchar esas palabras?Deseaba que sí. Marina tenía la sensación de que su cuerpo era recorrido por una corriente eléctrica, no conseguía desplegar sus ojos de los de él. Era como si nada más hubiera en ese mundo, como se estuvieran sólo los dos allí. Tenía conciencia de estar en un lugar público, imaginaba se todos estarían percibiendo lo abandono a que ambos se entregaban en ese momento. No le interesaba. La única cosa que le importaba ahora era la certeza de que él era su hombre... y lo sería para siempre.

I guess they'll understand

How lonely life has been

But life began again

The day you took my hand

Saori entrelazó sus dedos a los de Kelsey, deseando que nada en ese mundo los separara. Él había traído para su vida lo que ella siempre había buscado, había llenado el vacío de su corazón... había sabido que él era su destino el día en que lo había encontrado. Kelsey usó el brazo libre para abrazar Saori, trayéndole para junto de su pecho. ¡Un amor tan joven y que ya había pasado por tamaña probación! No restaba duda alguna de que era sincero... que resistiría a todo... quedarían juntos para el resto de sus vidas.

And yes I know

How lonely life can be

The shadows follow me

And the night want set me free

But I don't let the evening get me down

Now that you're around me

A Austyn le gustaba cerrar los ojos para tocar... colocar su alma en la melodía. No necesita mirar hacia ella, tenía la imagen de Nirmala grabada en su corazón. Era un ángel que había traído la vitalidad de la primavera para su alma atormentada, había hecho brotar sentimientos que él consideraba estériles. Nirmala sabía que por detrás de los párpados cerrados él guardaba su imagen, que esas notas enamoradas eran dirigidas a ella. Como su tío había dicho, él no era más el hombre triste que habían conocido, y ella sabía que era la culpable de eso. ¿Será que Austyn sabía como había calentado el corazón solitario de ella?Había encontrado en él el eco de todos sus sueños, él le había devuelto la esperanza en el futuro, haciéndola desear todos los días que hubiera un nuevo amanecer, en la certeza de que sus días serían cada vez más felices.

And you love me too

Your thoughts are just sea me

You set my spirit free

I'm happy that you do

The book of life is brief

And once a page is read

Oh, but love is dead

That is my believe

Angelos tenía noción del que decía?Marina sonrió con esa idea. Lo amaba sí, y mucho. La vida era corta, ¿por qué derrocharla?Colocaría su corazón en las manos de él, que hiciera lo que hallara mejor. Kelsey susurraba junto al oído de Saori los versos de la canción, creía que la única cosa capaz de sobrevivir a todo era el amor. Nirmala cerró los ojos, el libro de su vida estaba en las manos de Austyn, desde que lo había conocido había entregado la pena de su futuro para él. Confiaba que Austyn supiera lo que escribir en las páginas que vivirían juntos... Silas y June, abrazados, los rostros pegados, sonreían. Eran la prueba viva de que solamente el amor era capaz de dar una sobre vida después de momentos difíciles, todo conspirara para alejarlos, y ellos fueron quedando cada vez más unidos. No sólo como una pareja, pero una familia. Deseaban que las parejas allí presentes fueran capaces de sentir un amor como lo de ellos... de sobrevivir a la probaciones cómo ellos... de hacer cada día un nuevo paso rumbo a la eternidad, porque ambos tenían certeza de que su amor era eterno. Tayla miraba con cariño para sus amigos abandonados a los delirios del amor. Les admiraba la capacidad de entregar su alma a otra persona. Algunos nacían para amar y sean amados, otros no.

Angelos prosiguió con canciones en ese mismo estilo, mirando directamente para Marina, que no desplegaba los ojos de él. Estaban inebriados uno en el otro, como en el inicio de su romance. Las parejas de la mesa se revezaran en la pista de baile para no dejar las chicas solas, aún Tayla habiendo insistido que podían ir a la vez que ella propia daba cuenta de alejar cualquier individuo inconveniente.

En el intervalo, sólo Austyn vino hasta la mesa, Angelos permaneció sentado al piano.

— ¡Buenas noches!

Besó la sien de Nirmala y miró hacia Marina.

— ¿Por qué usted no va hacia él?

Ella sonrió en respuesta y se levantó. Austyn se sentó en su silla, cogiendo la mano de Nirmala.

— ¿Cuáles son las oportunidades de ellos se entiendan?— preguntó Tayla.

— Depende sólo de ella — repuso Austyn. — ¿No percibieron que esta noche él cantó solamente para ella?No eran exactamente estas las músicas que habíamos programado, él escogió las que decían lo que él deseaba hablar para ella.

Marina se aproximó del escenario un poco recelosa, pero Angelos vino a su encuentro, sonriendo.

— Hola.

Él no la respondió... la tomó en los brazos y la besó apasionadamente.

— Yo te amo — dijo él sin aliento.

— Yo sé. La mayor prueba de eso está allá en casa, probablemente durmiendo. Pensé que no era posible amarte más del que yo ya te amaba, pero cada vez que ojo para el rostro de Thomas descubro que te amo aún más. Gracias, Angelos. Usted hizo por mí lo que yo no tuve coraje de hacer por él.

Lágrimas caían de los ojos de ella, él intentó, vanamente, enjuagarlas con la espalda de su mano. Pasó a las coger con suaves besos.

— No llore, mi amor... — masculló él

Quedaron así, abrazados, entregues uno al otro al borde del escenario, sin conectar para la audiencia que miraba enternecida la escena romántica. Perdieron la noción del tiempo. Angelos sintió la mano de Austyn en su hombro en un llamado mudo, se alejó un poco de Marina.

— Fin del intervalo — susurró Angelos.

— Te espero en el aparcamiento, como siempre — dijo ella.

— Para siempre...

Intercambiaron un beso rápido y cada uno volvió para su lugar. Nada más importaba en esa noche, permanecieron entregues a la magia de suyos mires hasta el fin de la noche. Saori llamó su conductor para ir aunque con Kelsey, había conseguido convencerlo que no tenía sentido vayan de taxi, cuando pudieran ir de tren o a pie, óptimo, de lo contrario, irían con el coche de ella. Tayla fue aunque con Silas y June, restando Marina y Nirmala esperando junto al coche de Angelos.

Marina sintió el corazón dispara al verlo aproximarse, había llegado a pensar que eso nunca más se repetiría... ¡como fuera tola! Él venía sonriendo a su encuentro, como se deseara andar con ella tanto cuánto ella ansiaba por su compañía. Corrió a su encuentro, tirándose en sus brazos. Nirmala quedó parada junto al coche, y Austyn vino a su encuentro, abrazándola con delicadeza y la besando tiernamente. El sentimiento que los unía era fuerte, intenso... y a la vez delicado y suave. Un amor estable y equilibrado.

Entraron los cuatro en el coche y Angelos siguió para el apartamento de Austyn, se despidieron y él tomó el rumbo de la casa de las chicas. Estacionó frente al edificio de Marina, descendieron y se despidieron de Nirmala. Angelos y Marina quedaron parados junto al coche, observando Nirmala entrar en casa.

— ¿Esta es mi última parada?— preguntó Angelos.

— Espero que sí — repuso Marina.

— ¿Puedo quedar con usted esta noche?

— Pensé que usted supiera que sí.

Sonrieron uno para el otro. Entraron en el edificio, tomaron el ascensor y, frente a puerta de ella pararon.

— Acuérdese que ahora tiene más alguien en casa — susurró ella. — Thomas debe estar durmiendo.

Él asintió con la cabeza. Entraron y fueron directo para el cuarto, cerrando la puerta.

— ¿Debo trancar?

Ella rió.

— Él es mayor el suficiente para saber que no debe abrir esa puerta.

Susurraban, lo que hacía sus voces aún más seductoras. Dándose cuenta de que no soportaría esperar más tiempo por ella, Angelos la cogió en los brazos y llevó a la cama.

El sonido del despertador interrumpió los dulces sueños de ella, Marina despertó con una leve duda se había sólo soñado. Los brazos que envolvían su cuerpo no eran un sueño, ¡él estaba allí! Acurrucó se al cuerpo de él, le gustaría de no necesitar trabajar hoy. Bien, Saori no se importaría se llegara atrasada o aún se faltara. No, eso no era de ella, no había ningún motivo para quedar en casa, Angelos volvería otras veces.

Él también había despertado con el despertador y sintió ella se acurrucar, abrazándola con más fuerza.

— ¿Puedo quedar?— preguntó Angelos.

— Sólo voy a pedirte una cosa.

Se volcó para mirar en el rostro de él, prueba de que se trataba de alguna cosa muy seria. Angelos tensó la mandíbula, sabía que la vuelta del hermano para casa hacía ese momento de la vida de ella hacerse bastante delicado. Buscó ser gentil.

— Su voluntad será hecha.

— Espere Thomas levantar e ir hacia la cocina. Voy a dejar un mensaje avisando que usted está aquí. Él está muy tenso, cualquier cosa lo asusta. Creo que eso es aceptable tras el que él pasó.

— Claro que sí. ¿Tiene certeza que él va a leer el mensaje?¿No prefiere que yo vaya ahora?

— Puede quedar, creo que él va a gustar de encontrarte aquí. Él va a leer el mensaje, sí. Yo dejo uno todos los días, él siempre lee.

Ella se levantó, enfrentando el mismo malestar de todas las mañanas, si arregló y fue hacia la cocina, dejando todo pronto para cuando sus dos amores levantaran. Escribió el pasaje para Thomas, además de avisar que Angelos estaba allí, agradeció por el incentivo de la noche anterior. Sin comer nada siguió para el trabajo. Ahora se había habituado a tener un pote con galletas en su mesa, así cuando el malestar pasaba ella tenía algo para comer.

Thomas levantó inmediatamente enseguida de su hermana, despertaba pronto, pero evitaba encontrarla por la mañana, aún se sentían constreñidos uno en la presencia del otro. Estaba muriendo de curiosidad sobre el encuentro de ella con Angelos en la noche anterior, deseaba que ella hubiera dejado algún recado a respeto. Cogió el mensaje y al leerlo sonrió, era mejor del que él podía haber esperado. Tomó su desayuno, dejando la mesa puesta para cuando Angelos levantara, y fue hacia la sala.

Por cuenta de la vida nocturna que llevaba hace años, Angelos se había habituado a iniciar su día después de las diez horas. Se levantó, tomó una ducha, si arregló y salió del cuarto, encontrando Thomas en el sofá, leyendo el periódico. Al oír la puerta del cuarto de la hermana él levantara sus ojos, recibiendo Angelos con una sonrisa.

— ¡Buenos días!

— Buenos días, Thomas. ¿Algún dedo suyo en mi encuentro con ella ayer?

El muchacho sonrió.

— Las amigas la invitaron, insistieron, pero ella quedaba con miedo. Conté que había conversado con usted durante la semana y que usted quería verla, que para usted lo enamoro no había terminado. Sólo la he encorajado a ir, el resto es responsabilidad pura de ella misma.

— Gracias, Thomas. Ella es la cosa más importante que yo tengo en mi vida.

— Yo sé. ¿Vamos a tomar café?

Se dirigieron hacia la cocina, Thomas indicó la silla para Angelos sentarse y se sentó frente a él.

— Quedé feliz de saber que no he atrapado la vida de vosotros. Me sentí muy culpable por la discusión de domingo, llegué a pensar en volver a la prisión.

— ¡No diga tonterías! ¿Usted no va a volver para allá!

Thomas dio una sonrisa triste.

— Angelos, usted sabe que se yo no conseguir probar mi inocencia, volveré. Algún día el proceso llega al final e iré a juicio. No podemos evitar eso.

— Una cosa de cada vez.

— Yo me gustaría saber si ella murió... o no.

— No sé, Thomas. El hermano la mandó para Estados Unidos. No tuvimos más noticias de ellos.

— Creo que ella estar viva o muerta no hará diferencia en el juicio, pero yo me gustaría que ella estuviera viva.

— En el estado en que la chica quedó, sería mejor estar muerta.

— Yo creo en un milagro. Rezo por ella todas las noches... desde aquel día. Ella era tan linda...

— Si sus oraciones no hagan bien para el cuerpo, con certeza beneficiarán el alma de ella — repuso Angelos.

— Yo quería pedirte una cosa...

— Pida.

— Yo aún no tuve coraje de salir de aquí... Tengo miedo de andar en la calle. Quería que usted fuera conmigo... sólo una vuelta en la cuadra.

— Usted me dio una idea. Hoy ella trabaja sólo hasta mediodía, viene a almorzar en casa. ¿Que tal vayamos al mercado comprar un pollo y usted hace una de aquellas comidas maravillosas que sólo usted es capaz de hacer?

Thomas sonrió animado, sentía necesidad de agradar su hermana. Angelos se levantó y siguió para la sala. Thomas fue atrás de él, encogiéndose un poco al verlo abrir la puerta. Respiró fondo y salió hacia el pasillo. Angelos cerró la puerta y llamó el ascensor. Discretamente, Angelos observaba el comportamiento de Thomas en la calle, era triste ver como el confinamiento destruía un individuo.

Cuando volvieron para casa, fueron directo para la cocina, no tenían muy tiempo antes del almuerzo. Angelos se ofreció para ayudar, pero Thomas rechazó, pidiéndole sólo que quedara allí, para conversar.

— Yo necesito ir atrás de aquella película — dijo Thomas. — Tengo que probar mi inocencia. La filmadora quedó jugada en el coche.

— Thomas, su hermana y yo reviramos el coche, fuimos atrás de eso incontables veces... no hay posibilidad de estar allá.

— Si no estaba allá, alguien la quitó. Cuando Akio perdió el control del coche, Kame jugó la filmadora de lado y se agarró en los bancos, con el impacto, fue jugado para fuera, sobre las mesas y de allá huyó. Cuando la policía me prendió, la filmadora estaba allá, como dije para ellos.

— No vamos a conseguir nada solos. Conversé esa semana con un amigo que usa detectives hace muchos años para buscar una persona desaparecida. Los que él contrató ahora dieron cuenta del servicio, pedí el teléfono de la agencia para él y marqué un horario para nosotros miércoles. Vamos atrás de pruebas de su inocencia, Thomas.

El muchacho le dirigió un mirar agradecido, pero no tuvo tiempo de decir nada, pues escucharon la puerta ser abierta y Angelos fue al encuentro de Marina.

— No hay malestar que resista a ese olor... — dijo ella sonriendo

— Quedé aquí sólo a causa del almuerzo — bromeó Angelos.

— Sé...

Ella se colgó en el cuello de él, besándolo. Fueron hacia la cocina de manos dadas.

— Buenos días, Thomas.

Él vino al encuentro de ella, besando su sien.

— Buenos días. Espero que no tenga mucha hambre, aún va a tardar un poco.

— Esperar por su comida siempre merece la pena — repuso ella.

Thomas volvió hacia las ollas, Angelos y Marina se sentaron muy cerca y ella comenzó a contar el interrogatorio que había tenido que enfrentar, las amigas atrás de detalles de su reconciliación.

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