viernes, 11 de febrero de 2011

Trampas del Destino - CAPÍTULO 12

Kelsey caminaba despacio, en círculos, por las calles tranquilas. Ya había pasado cinco o seis veces frente a la casa de Saori, las palabras de Austyn le habían llenado de dudas. Cómo él había hablado, Saori parecía merecer una oportunidad de explicarse. Pero no era eso lo que más lo incomodaba, era lo que Austyn había hablado sobre los propios sentimientos... sobre la intensidad de su amor por Nirmala. Kelsey se preguntaba se era así que amaba Saori... Cuando encontró la respuesta que buscaba supo lo que hacer.

Nirmala estaba sentada en el alféizar de la ventana, de espaldas hacia fuera, mirando su amiga, caída en un sillón con la mirada perdida sobre su móvil.

— Saori, debería acostarse, usted está pésima. Quedar mirando para el teléfono no hará Kelsey llamarte. Si eso acontecer, usted escuchará el timbre.

— ¿Usted cree que él es capaz de perdonarme?

— Él te ama el suficiente para eso, resta saber lo mucho orgulloso que él es.

— Todas vosotras me alertaron... fui tola en no dar oídos... Si yo pudiera volver el tiempo...

— Lo hecho no puede ser deshecho, lo que usted necesita hacer es seguir enfrente. Tras una noche de sueño, sabrá lo que hacer.

— Ya avisé que no voy a tomar ningún comprimido para dormir.

Nirmala dio una sonrisa paciente.

— Lo sé.

Tras tocar el timbre incontables veces y obtener siempre la misma respuesta, Kelsey ya se había convencido de que el hombre del interfono no lo atendería. Si por el portón no conseguiría entrar, tenía que ser de otra manera. Buscó un lugar más conveniente para escalar el muro. Cuando saltó para el jardín, exhibía una sonrisa victoriosa, seguridad alguno lo impediría de hablar con ella. En el camino para la casa, arrancó una rosa.

Nirmala sintió el aire frío de la noche en su espalda y halló mejor salir de la ventana. Antes de alejarse, lanzó un mirar para el jardín, y vio Kelsey lo atravesando. Osciló entre feliz y preocupada, y halló más prudente descender y hablar con él.

— Saori, voy a hablar con Adam, ya vuelvo.

Sin esperar por una respuesta de la amiga – hasta porque sabía que en ese estado de apatía en que Saori se encontraba ahora, no le respondería aún – Nirmala salió del cuarto.

Kelsey atravesó el jardín con pasos firmes, mirando directamente para la casa, a la busca de alguna ventana abierta, para el caso de no conseguir entrar por la puerta. Para su azar, no había ninguna ventana de la planta baja abierta, tendría que entrar por la puerta, de cualquier manera. Se dirigió a la entrada principal y experimentó el trinco... ¡abierta! Entró y siguió en la dirección en que oía voces, de nada adelantaría vagar por la casa la buscando, era mejor anunciarse inmediatamente y exigir que lo dejaran hablar con ella.

Nirmala comenzaba a descender la escalera cuando Kelsey entró en la sala y fue interceptado por Adam.

— ¿Como usted llegó aquí?— preguntó Adam

— No importa — repuso Kelsey. — Yo quiero hablar con la Saori.

— Mira como habla, muchacho, más respeto con la Señorita.

— Ya he dicho que quiero hablar con ella. O usted la llama, o me lleva hacia ella.

— La Señorita Saori tiene dolor de cabeza y no irá a recibir nadie.

— ¡Va a hablar conmigo sí! Puede ir tratando de llamarla.

Nirmala sonreía al observar la escena, si no hubiera visto la flor en la mano de Kelsey, tendría se preocupado, pero si él tuviera viniendo para pelear, no habría arrancado una rosa del jardín.

— Ya le he dicho que la Señorita no va a recibirlo. ¡Vaya!

— ¡Sólo salgo de aquí tras hablar con ella!

— Si no va a salir por las buenas, muchacho — amenazó Adam —, necesitaré llamar los guardas para colocarte en la calle.

— Experimente hacer eso.

— Buenas noches, Kelsey — saludó Nirmala parando al lado de Adam.

— He venido a hablar con la Saori — dijo Kelsey sin se molestar en responder al saludo de ella.

— Yo ya le he dicho que ella no va a recibirlo, señorita Nirmala — explicó Adam —, pero él insiste. Voy a colocarlo en la calle.

— Puede dejar que yo cuido de eso, Adam — dijo ella. — Venga conmigo, Kelsey.

— Pero... — dijo Adam, confuso — señorita Nirmala...

— Adam, creo que usted tiene lo que hacer. Vamos, Kelsey.

Nirmala empezó a subir la escalera y Kelsey a siguió. Recorrieron un pasillo del primer piso hasta que Nirmala paró delante de una puerta.

— Puede entrar, Kelsey.

— ¿Usted no va a avisarle?

— Eso es una conversación sólo entre vosotros dos.

Kelsey abrió la puerta y entró. Nirmala cayó en el pasillo, había conseguido se coja porque su amiga estaba necesitando de ella, pero ahora toda la aflicción que había sentido se transformó en lágrimas. Aún llorando, llamó para las amigas, contando que Saori estaba más tranquila y que Kelsey hubiera venido a buscarle. Cuando tuviera más noticias, las avisaría nuevamente.

Saori no irguió los ojos al oír la puerta, los ojos clavados en el suelo con una mirada vacía. Vez u otra una lágrima escapaba de sus ojos, su respiración era entrecortada por sollozos. Kelsey quedó algunos instantes parado en la puerta, observándola. Tal vez Austyn tuviera razón y ella lo amara... no quedaría tan arrasada si fuera sólo una broma. Kelsey se aproximó, pero ella continuó con el mirar perdido. Él se arrodilló al frente de ella y cogió en su mano. Al sentir aquel toque, todo el cuerpo de Saori estremeció, no era Nirmala... irguió los ojos y encontró el rostro de él... ¿estaría soñando?¿Viendo lo que deseaba ver?Hasta podría ser... pero era tan real la presencia de él allí, lo que sentía, el calor de la mano que cogía la suya...

— Kelsey...

— Saori, ¿porque usted hizo eso conmigo?

— Yo necesitaba saber se era de mí que usted gustaba o de mi dinero.

— Usted no creyó en nada del que yo dije...

— Creí, Kelsey... Pero una vida entera las personas me buscaron atrás de satisfacer sus propios intereses. Todos los chicos que intentaron me enamorar querían quitar ventaja de eso. Yo siempre soñé con un amor verdadero... Como el suyo.

— Usted debería tener me contado...

— Iba a contarte domingo... No dio tiempo...

Kelsey alejó los cabellos del rostro de ella, mirando sus ojos tristes, sentía ganas de besarle y, a la vez, miedo de que ese beso tuviera lo gusto amargo de la desilusión.

— Lo siento, Kelsey, no tuve la intención de te hacer daño. Yo te amo... No voy a soportar perderte... ¿Usted es capaz de perdonarme?

— Yo aún no lo sé, Saori... Pero acepto su pedido de disculpas.

Saori esbozó una leve sonrisa. Kelsey acariciaba su rostro, aún a amaba, sólo no sabía se conseguiría vivir ese amor... si volvería a confiar en ella. Kelsey cogió la rosa que había dejado en el suelo y a colocó en las manos de ella.

— Yo necesito de un tiempo, Saori... Cuando yo haya entendido lo que estoy sintiendo, te busco.

— Esperaré por usted... el resto de mi vida se sea preciso...

Él se levantó, la besó en la sien y salió sin decir más nada.

Marina miraba para el vaso de leche, ¿hay cuántos días no conseguía comer nada por la mañana? Más de una semana... Las amigas tenían razón, debería buscar un médico, eso no era normal y estaba prolongándose demás. No podría ser solamente cansancio... de hecho, viña sintiéndose mortalmente cansada entra día sale día, también era extraño. Escuchó el ruido de la puerta, fue hacia la sala, abandonando el vaso en la mesa de la cocina. Sonrió al ver la puerta ser abierta.

— ¡Que visión maravillosa para la mañana de un viernes! — exclamó Angelos — Yo amo su sonrisa...

Él cerró la puerta y, sin quitar los ojos de cima de ella, fue hacia Marina tomándola en los brazos y la besando apasionadamente.

— ¿Puedo tener esperanzas de encontrar un bello desayuno en esta casa?— bromeó él.

— Voy a desilusionarte, no hay nada. Estoy indispuesta y ni un vaso de leche conseguí beber.

— No es la primera vez... — comentó él con preocupación — Usted necesita ver eso, mi amor.

— Acabé de tomar esa decisión. Después yo cuido de eso, venga que yo preparo alguna cosa rápida. No puedo llegar atrasada de forma alguna los próximos días.

Resumidamente, Marina le contó a Angelos sobre el encuentro de Kelsey con Saori en la empresa y los resultados de eso.

— Bien, si él ya la buscó y estaba tranquilo, tenemos una buena señal. Ella erró, pero se enamoró de verdad, merece una oportunidad.

— ¿Usted daría?— preguntó Marina.

— Para alguien que yo amara como usted: ¡todas las oportunidades del mundo!

Marina dio un medio sonrisa y, diciendo “Yo ya voy!”, cogió la bolsa y salió, sin un beso o un mirar de despedida. Angelos quedó mirando la puerta por donde ella había salido. Estaba extraña las últimas semanas, parecía tan distante a veces... incluso, desinteresada. Había momentos en que él llegaba a pensar que a llama del amor estaba borrándose en el corazón de ella, pero Marina aún se entregaba a él como antes... por completo... Angelos prefería creer que no era eso. ¿El hermano de ella? Quizá. No quedaría de brazos cruzados viéndola sufrir, tomó una decisión imprudente.

— Marina... usted no está bien de nuevo, ¡voy a acabar llevándote personalmente al médico! — la reprochó Tayla.

— No será necesario, tomé esa decisión hoy, después voy a llamar y marcar una consulta, pero para la otra semana.

— Aplazando, ¿no?

— No, Tayla, pero no sabemos lo que va a ser de Saori, mejor no tener compromiso ninguno la semana que viene.

— Marina está correcta, Tayla — comentó June. — Estamos sin la Saori y sin la Nirmala, que con certeza quedará con Saori el tiempo entero. Nikki aún no consiguió hablar con el Kelsey para darnos una luz sobre el rumbo de eso. No creo que ella esté en condiciones de asumir todo ya la semana que viene, pero imagino que ella vuelva inmediatamente.

— Bueno, ella volviendo, si no estuviera bien, la gente continúa llevando todo y a deja sólo con las cosas leves — observó Tayla.

— Estuve pensando sobre como dividamos las tareas de Saori y de Nirmala. Vea si usted concuerda conmigo, Tayla, pero hallo la Marina de más indicada para las tareas sociales y para tratar con los otros vicepresidentes.

— Plenamente de acuerdo. Yo mataría todos en la primera mañana, y usted, la mitad.

— Todo bien, puedo quedar con eso — dijo Marina riendo. — June sería la más indicada para las cuestiones burocráticas, y usted, Tayla, queda con el financiero, sabemos que Saori jamás se opondría a cualquier consejo suyo, entonces está habilitada a todas las decisiones.

— Puede ser — accedió Tayla, — pero sólo vamos a tomar decisiones del que realmente no pueda esperar.

— Por supuesto, lo que sea posible dejaremos para cuando Saori retornar — repuso June.

Saori estaba arrepentida de las palabras duras que había usado con Nirmala, la amiga sólo quería ayudarle... pero estaba necesitando quedar sola. El día en que todo aconteció, fuera óptimo haberla a su lado, pero ahora, dos días después, sentía necesidad de quedar sola. Su móvil personal tocó. Llegó a pensar en no atenderlo, pero acabó cogiéndolo para ver quién era. Si fuera June, atendería, estaba necesitando darle unas señas del cofre de documentos. Casi derrumbó el aparato al ver la identificación... ¿Atendía o no?¿Estaba en condiciones de hablar con él?Tenía que decidirse rápido.

— Hola.

— Hola — repuso él.

Un largo silencio se hizo, en que uno puede oír la respiración del otro.

— ¿Usted puede almorzar conmigo mañana?— preguntó Kelsey.

El corazón de Saori dio un vuelco, ¡él quería verla! Pero... era mejor no llenarse de esperanzas, tal vez fuera sólo para colocar un punto final en la historia de ellos.

— Puedo.

— Yo paso a las once y media en su casa para cogerte.

Saori se encogió, ¿él se refería a la casa de Nirmala o a su aún?Tenía que preguntar, por más incómodo que fuera... peor sería esperarlo en el lugar errado.

— Aquí?

— Sí, Saori, en “su” casa. Espero que el tiempo de las mentiras haya acabado.

— Acabó.

— Hasta mañana.

— Hasta mañana, Kelsey...

Él colgó el teléfono inmediatamente, no conseguiría cogerse ni por más un minuto... Saori lloraba, quería y temía hablar con él... ciertamente esa sería una noche de insomnio.

1 comentario:

  1. Hola !
    que buen capitulo, ojala que él la perdone y le pida ser su novia y que ella termine con las mentiras
    besos ^^

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