lunes, 3 de enero de 2011

Trampas del Destino - CAPÍTULO 1



Tras una larga y aburrida reunión, quedaban en el salón tres personas. Tres mujeres. En el sillón de la presidencia, una hermosa joven de largo pelo negro y ojos rasgados, a su derecha una pelirroja de vivaces ojos verdes y a su izquierda, una rubia de mirada agresiva. La luz de la puesta de sol inundaba el salón con sus vivos colores, lo que daba al ambiente un tono de magia. La reunión hubiera enfadado a las tres, pero una conversación personal las reanimara.

— ¿De veras que no quieres ir con nosotras esta noche, Saori? — preguntó la pelirroja.

— Sí, es así — dijo la joven presidenta. — No iré a divertirme, Marina, y acabaré arruinando la diversión de ustedes.

— ¡Ah! ¡Saori! — protestó Marina, clavando una mirada penetrante en su jefe y amiga. — Hasta Nirmala logramos conseguir que vaya, solo nos queda tú...

— Desista, Marina, hoy es día de ella volver para casa de tren — informó Tayla, la rubia.

— ¡Aaaaaah! — Marina lanzó una mirada juguetona hacia Saori.

— Ella no puede marcar ningún compromiso — dijo Tayla —, vaya que encuentre su príncipe encantado...

— Salgan de aquí las dos, antes que acaben siendo dimitidas — las expulsó Saori.

Tayla y Marina dejaron la sala de la presidencia llevando sus informes y riendo de la amiga. Saori también reía, no se había enfadado con las bromas de las amigas, hasta porque ya estaba acostumbrada. Ellas nunca entenderían su necesidad de a veces alejarse de la imagen de heredera de una gran fortuna y hacerse pasar por una chica común. Solamente quién viviera eso en la piel comprendería.

Un rostro sonriente asomó a la puerta.

— ¿Ellas te incomodaron mucho? — preguntó Nirmala, su asistenta personal.

— Lo de siempre — dijo Saori.

Nirmala entró, trayendo tres carpetas en la mano.

— Son los informes de Milly. Voy a dejarlos aquí para usted leer mañana. Ella ya adelantó que está todo en orden.

— Voy a llevarlos para casa.

— ¡Saori! Su trabajo es aquí, no en casa.

— No tengo nada para hacer en casa. ¿Vamos?

— Sí, ya dejé todo en orden — contestó Nirmala

Una vez por semana Saori volvía para casa de tren, como tantos otros operarios de su empresa hacían. Eso dejaba su secretario particular, Adam, desesperado, él siempre creía que alguien aprovecharía la oportunidad para llevar a cabo un atentado. Saori reía de esa idea, ¿quién y porque desearía matarla? Era un miedo sin sentido.

Saori y Nirmala caminaban juntas hasta la estación del tren, conversando de forma casual, como se fueran compañeras y no jefe y empleada.

— Las chicas dijeron que usted va con ellas hoy. ¿Es cierto?

— Sí, acepté la invitación. Ellas siempre insisten para que la gente vaya y, a lo mejor, estoy aburrida de sólo trabajar. De esa vez, hasta mi tío insistió para que yo salga cuando oyó la Marina invitándome. ¿Por qué no viene también, Saori?

— Tal vez un otro día. Estoy harta de comparecer a las fiestas y eventos, mi mayor deseo es quedarme en casa.

Entraron en la estación apiñada de gente. Nirmala vio su tren llegando en la plataforma y como hoy tenía prisa de llegar en casa, decidió cogerlo.

— Chau, Saori, ¡voy con ese!

— ¡Hasta mañana!

Nirmala salió corriendo para la plataforma, llegando en la puerta en el último instante, así que ella entró, las puertas fueron cerradas y el tren partió. Saori se dirigió a la otra plataforma, pues vivía en la dirección contraria a la de Nirmala. Para pasar el tiempo mientras esperaba, Saori comenzó a leer uno de los informes. Se distrajo de tal forma, que sólo percibió la llegada del tren cuando sintió el flujo de personas moviéndose a su lado.

Apresuradamente, Saori cerró la carpeta y entró en el tren abarrotado. Como no había ningún asiento vacío, tendría que viajar en pie. Llevó la mano derecha al alto, en la intención de cogerse, pero antes que alcanzara el frío metal de la barra, sintió que hube tocado en la mano de alguien. Alzó los ojos para pedir disculpas, su mirada encontró los ojos color de chocolate del hombre a su frente. Su voz falló, saliendo sólo un murmullo.

— L-l-lo si-siento…

Él inclinó la cabeza y esbozó una leve sonrisa, ella bajó los ojos rápidamente, cogiéndose al lado de la mano de él, pues el tren ya había comenzado a moverse. En la estación siguiente muchas personas desembarcaron y Saori consiguió un lugar para sentar. Como un imán, suyo mire fue atraído para el hombre que hubo estado a su frente y que ahora permanecía en pie a algunos pasos de distancia. Era joven y guapo, su pelo castaño tenía casi el mismo color de sus ojos y estaba un poco alborotado, lo que le daba un aire de rebeldía y juventud. Ella intentó desviar la atención para otras personas del vagón, pero eso parecía imposible, mientras más quería evitar, más sus ojos buscaban la imagen de él. Así fue por tres estaciones, cuando él desembarcó y, sin ella percibir, lanzó una última mirada para Saori.

* * * * * *

— A Saori le habría gustado ese lugar — observó Nirmala.

— Sí — asintió Tayla —, pero la sonsa sólo quiere saber de quedarse en casa.

— Desde que la conocemos ella es así — dijo June.

— ¿Algún día vosotras van a convencerse de que debemos aceptar las personas como ellas son y no quedar queriendo hacerlas diferentes? — preguntó Silas con dulzura a pesar do lo serio del tema.

— Si Saori fuera feliz, aceptaríamos — espetó Marina.

El sonido intenso de la melodía y la voz profunda de Angelos invadieron el ambiente.

I see trees of green, red roses too

I see them bloom sea me and you

And I think to myself, what a wonderful world

Todo lo que Marina deseaba para Saori, era que la amiga encontrara alguien que a hiciera sentirse completa cómo ella se sentía con Angelos. Sabía lo cuánto que Saori, en el fondo, era una persona solitaria e insegura, lo cuánto temía que las personas sólo se aproximaran de ella por interés en su dinero y posición social... Claro que existen personas así, pero también hay quién se aproxime de usted porque quiere compartir una vida...

I see skies of blue and clouds of white

The bright blessed day, the dark sacred night

And I think to myself, what a wonderful world

El espíritu de Nirmala estaba en conflicto, al tiempo que absorbía las palabras de Angelos, hablando sobre las cosas bellas que encontramos a nuestro alrededor, el sonido triste de la melodía invadía su alma... No, no era la melodía que era triste, pero la forma como el muchacho quitaba las notas del sax... era cómo se fuera una persona infinitamente triste hablando sobre como los otros pueden ver lo que es bello... Se conmovió con la tristeza de él.

The colors of the rainbow, so pretty in the sky

Are also on the faces of people going by

I see friends shaking hands, saying, "how del you del?"

They're really saying, "I love you"

Tayla sonrió, eran realmente un grupo de personas privilegiadas, que habían encontrado la amistad verdadera. Eran muy jóvenes cuando se conocieron, en el inicio de la facultad, Saori y June dos hijas de papá, a pesar de que June ya era casada y madre – después descubrieron que las cosas acontecieron en la orden inversa – pero a causa del dinero de su familia las cosas no fueron tan difíciles así. Ella propia y Marina no eran ricas, pero hasta allí no habían necesitado trabajar, solamente Nirmala conocía las dificultades de la vida en esa época, por eso, siempre fuera la persona más equilibrada del grupo. Eran tan diferentes entre sí, pero tan unidas en esas diferencias, que había momentos en que se sentían como se fueran una sólo persona.

I hear babies cry, I watch them grow

They'll learn much viva, than I'll never know

And I think to myself, what a wonderful world

Yes, I think to myself, what a wonderful world

June y Silas escuchaban las últimas frases con las manos entrelazadas y los ojos llenos.. Era tan diferente hablar sobre niños creciendo del que ver sus propios hijos crezcan... temer por su desarrollo, su felicidad, su seguridad... Había momentos en que no se sentían preparados para ser padres, aún tras diez años... Tres niños, tres personas diferentes, tres amores diferentes, sin embargo iguales en el tamaño. Habían luchado para seguir juntos en esa vida, enfrentado las personas que más habían amado hasta el día que aquella criatura – fruto del amor de ellos – había si colocado en el vientre de June para los unís aún más. Fuera difícil, pero ellos descubrieron juntos lo cuánto este mundo es maravilloso.

* * * * * *

Saori llevó los informes para el cuarto y, después de una larga ducha, se acostó en su cama y comenzó a leer el primero de ellos, pero su concentración estaba casi nula. La imagen de aquellos ojos castaños a perseguía, alterando su respiración y haciendo su cuerpo estremecer.

— ¡Estoy siendo ridícula! — pensó — Hace diez años atrás eso sería aceptable, pero no ahora… ¡ya dejé la niñez hace mucho tiempo!

Respiró hondo, intentando poner los pensamientos en orden. Tras muchas tentativas, percibiendo lo inútil de querer concentrarse en el trabajo, dejó los informes en la mesa de cabecera y fue hasta la ventana mirar la noche cálida.

— Habría sido un buen día para salir con ellas, acaso allí me distrajera y quitara este desconocido de mi pensamiento.

Quedó un largo rato observando el jardín, después volvió a acostarse, en la expectativa de dormir.

* * * * * *

En el aparcamiento del bar, los amigos se despedían.

— No tiene sentido que vosotros vayan en sentido completamente opuesto sólo para llevar Nirmala — dijo Marina. — Angelos va a llevarme en casa, mejor que ella va con nosotros.

— Yo apenas lo conozco…

— ¡Entonces! — la atajó Marina — Es una buena oportunidad para conocerlo mejor.

Rieron de la intervención de Marina, pues la timidez de Nirmala era motivo de seguidas bromas de sus amigos. Sin embargo, lo que la pelirroja hubiera dicho sobre ser más práctico Nirmala ir con ella era verdad, eran vecinas. Tayla, June y Silas vivían en el lado opuesto de la ciudad.

— Decidido, Nirmala va con ellos — ordenó Tayla. — Vamos a casa, novios.

Silas y June eran llamados así por las amigas de ella desde los tiempos de facultad, cuando ya estaban casados. June había quedado embarazada muy joven, con 15 años, y sus padres no quisieron que ellos casaran en esa época. Pero dos años después, cuando él tenía 16 y ella 17, consiguieron convencer sus familias de que era eso que de hecho deseaban para sus vidas. El hijo más viejo de ellos ya completara diez años y ellos aún eran una pareja romántica y enamorada. De cierta forma, las amigas de June a envidiaban.

Se despidieron y Tayla llevó los amigos para casa. Marina y Nirmala tuvieron que esperar un poco hasta que Angelos vino con el muchacho del sax.

— ¡Hola, chicas!

Sujetó Marina por la cintura y la besó. Hechas las presentaciones entre Nirmala y Austyn, que aún no se conocían, los cuatro entraron en el coche, siguiendo para el barrio donde ellas vivían. Marina y Angelos conversaban animadamente, ya, en el banco de atrás, Austyn y Nirmala pasaron todo el tiempo en silencio, mirando por la ventanilla. Angelos estacionó frente al edificio en que Marina vivía, ambos descendieron del coche. Nirmala hizo el mismo, se despidió de ellos y atravesó la calle, recogiéndose a su casa. Angelos abrazó Marina.

— Yo no voy a quedar, mi amigo tiene problemas.

— Percibí que él está muy abatido — repuso Marina —, debe estar necesitando hablar con un amigo.

— ¿Usted tiene tiempo para mí mañana en el almuerzo?

— Claro que sí — repuso ella, contenta —, cualquier cosa en contrario, te llamo.

— Entonces, quedamos así, hasta mañana.

— Hasta.

Intercambiaron un largo beso y, tras observarla entrar en el edificio, Angelos subió al coche y condujo hacia su propio apartamento. Entraron y Austyn cayó en el sofá.

— Usted estaba tan animado con las pistas, no entendí porque se frustró. ¿ Lo que aconteció? — preguntó Angelos.

— Ese hombre tenía una historia que quedaba perfecta con la de mi tío, pero él vive con una sobrina.

— ¿Cual el problema de eso?

— El único pariente de mi tío soy yo. Él no se casó, su única hermana, mi madre, que murió en el parto y yo fui su único hijo — explicó Austyn. — Él no puede tener una sobrina.

— Quizás hubo se casado después de su partida, y de eso tiene una sobrina.

— Buena tentativa de animarme, pero ese hombre nunca se casó. No es mi tío.

— Lo siento — masculló Angelos.

Conversaron aún por un largo tiempo, después Angelos llevó Austyn para casa.

1 comentario:

  1. Hola Cristina!!
    parece ser una historia muy interesante, me gusta el nombre y el de los personajes también, son muy originales.
    voy a seguir leyendo !!
    besos

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