martes, 21 de diciembre de 2010

Momentos de paz



-Es solamente una noche como otra cualquiera - pensó Michel, alzando los ojos hacia el cielo plomizo.

Caminaba despacio, con los pies hundiéndose en la nieve que había caído por toda la tarde, teñindo la ciudad de blanco. Mentalmente juró contra Carlos, que lo había hecho salir de casa con ese tiempo, en esa noche ... Unos cuantos pasos más y vio a un pequeño árbol con luces de varios colores que brillaban amenazadoramente hacia él como si quisieran advertirle de algo.

-¡Hmpf! Si yo quisiera, te aplastaba con solo una mano -murmuró él al pasar por el árbol.

Dio unos pasos hacia adelante y se detuvo, mirando sobre su hombro el pequeño árbol de pino, decorado con luces de Navidad. Fue una mirada triste hacia el árbol.

-Si las personas que tienen una familia con la cual celebrar la Navidad conociesen el dolor de estar solo en el mundo, no se esforzarían así para recordar a nosotros a cada medio minuto las fiestas.

Se volcó bruscamente, con la intención de seguir hacia la casa de Carlos, pero sus pies no se movieron. Sólo los ojos recorrieron el pequeño sitio que bordeaba el arroyo. Habían muchos árboles de pino, casi todos del mismo tamaño y edad, pero sólo aquél había sido decorado para la Navidad. Se preguntó quién lo había hecho ... ¿Alguien tan solitario como él y que deseaba tener un árbol de Navidad, pero no tenía valor para ponerlo en su sala de estar? ¿O una persona en cuya casa ya no había más espacio para adornos y así buscó un sitio público para expresar su inmensa alegría?

Se acercó a la orilla del arroyo y se inclinó, tocando el agua fría con los dedos. Un par de patos le miró, parecían decir que este lugar era de ellos. Michel se levantó de nuevo, alzando la mirada hacia el puente de ladrillos diminutos que le permitiría llegar a la otra orilla. Una guirnalda de acebo le hizo reír, imaginándola como un suicida que se lanza en desesperada búsqueda por la eternidad. Una cinta roja la ataba al puente.

-¡Y todavía se hacen llamar cristianos! -una sonrisa burlona le torció la boca.

Se dirigió hacia el puente, reflexionando sobre la guirnalda. Los pueblos antiguos las hacían para ahuyentar a los demonios y brujas. Rió. La guirnalda del puente no ahuyentó el demonio, él todavía estaba allí, y ahora llegaba exactamente a la mitad de la travesía en el punto exacto donde ella había sido colocada. Pero no era sólo eso, guirnaldas también representan el ciclo de la vida, el nacimiento y la muerte, la interminable corriente de renovación que sucede en la Tierra.

Michel siguió su camino con pasos apresurados, dejando estos sencillos símbolos de la fe detrás, volviendo a la noche bulliciosa de la gran ciudad. Estaba helado hasta los huesos, y se reprochó por no haber llamado a un taxi. ¡Que estúpida había sido la idea de caminar en un clima así! Llegó a la acogedora casa de Carlos lanzando palabrotas hacia su amigo por haber llamádolo y a si mismo por haber venido.

Desde la calle oyó la risa, no habia sido el único a ser llamado. Alzó la cabeza y vio, a través de la ventana de cristal, un gran árbol de Navidad mostrando todo su esplendor. Comprendió la llamada de su amigo. En esta noche que las familias se encuentran, Carlos reunió alrededor de si la única familia que todos ellos tenían: amigos. Michel sonrió con una sonrisa llena de una extraña satisfacción. Ahora comprendió el mensaje recibido en las márgenes del arroyo, el mensaje de aquel pino pequeño y solitario y de la guirnalda. Despacio se acercó a la puerta, disfrutando de cada segundo de espera por el encuentro. Apenas escucharon el sonido de la puerta, todos en la sala se volcaron.

-¡Michel! -Carlos dijo, sonriendo-. ¡Sólo faltabas tu!

-¡Ahora estoy aquí! -Contestó con una sonrisa sincera de quien está satisfecho.

3 comentarios:

  1. ¡Es muy bonito el relato, Cris! Fue un gran detalle el de Carlos al llamar a sus amigos y así pasar la Navidad todos juntos.

    Y ahora sí, te deseo a tí una muy, pero muy feliz Navidad en compañía de tus seres queridos: familia, amigos... Y un año nuevo cargado de éxitos, paz y prosperidad.

    Besos,
    Bri

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  2. Hola Cristina!
    que hermoso relato, me gusto mucho, debe ser realmente muy triste no tener con quien compartir un momento tan especial como son las fiestas.
    Te deseo de todo corazón que pases unas Muy Felices Fiestas y que en este próximo año se cumplan tus mas ansiados deseos !
    Felicidades linda!!
    besitos ^ ^

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  3. Precioso
    Cris
    Deseo que tengas unas felices fiestas
    Un beso

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